NOTICIAS DE MISIÓN MAS

¡Paz y alegría!

Esperamos que estés disfrutando de este verano. Nosotros estamos ya preparando el curso que viene y queríamos informarte de algunas cosas.
Por causas ajenas a nuestra voluntad hemos tenido que suspender las Vacaciones con Jesús, pero estamos seguros de que el Señor va a seguir yendo con cada uno de nosotros de vacaciones donde quiera que estemos. Recordad que Él siempre está a nuestro lado.
  • Queremos comenzar septiembre, el nuevo curso, consagrándonos a María. Para ello estamos organizando la consagración a María el día 8 de septiembre, día de la Natividad de Nuestra Señora. Ya os diremos lugar y hora. De momento vamos a tener una reunión informativa el día 22 de julio en el Reina de la Paz, Pº de la Habana 72 – bajo (entrada por el jardín) a las 12 de la mañana. Si estás ya consagrado, puedes renovar tu consagración. Si te interesa pero no puedes venir, por favor envíanos tu número de móvil y una dirección de correo-e para poder enviarte el material de preparación a la consagración.
  • Hemos organizado un Retiro de Vida Nueva: “Felipe” para el fin de semana del 15 al 17 de septiembre de 2017.  Estará dirigido por un equipo de herman@s de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo. Será en la Casa de los Mercedarios en Los Peñascales. Toda la información del Retiro y el formulario de inscripción están en nuestro blog. Entra en: https://misionmas.wordpress.com/retiro-vida-nueva/.
  • En noviembre vendrá el P. Adrián Santarelli. Tendremos un Retiro con él del 17 al 19 de noviembre de 2017: “María, Madre de la humanidad”. De momento no hay información disponible más que la fecha. No te olvides de reservarte ese fin de semana en tu agenda.
De momento nada más. Esperamos que puedas participar en alguna de estas actividades, o en todas. Seguimos contando con tu oración para llevar todo esto acabo, tú también cuentas con la nuestra. Además de la oración puedes colaborar con nosotros donando tu dinero, tu tiempo, tus habilidades o cosas materiales:
  •  puedes apoyarnos con tu donativo para que podamos seguir con nuestra misión. Entra en el siguiente enlace e infórmate de cómo puedes ayudarnos: https://misionmas.wordpress.com/unete/
  • también puedes colaborar “donando” tu tiempo y habilidades, necesitamos todo tipo de personas que nos ayuden en distintas áreas
  • otra manera de ayudar es dándonos cosas que ya no utilices o que te “sobren”. Necesitamos todo tipo de material de oficina: mesas, sillas, estanterías, ordenadores, impresoras, etc.
Que el Señor te bendiga a cada paso del camino.
Para más información puedes llamar al +34 615 01 41 27 o escribir a creamos@misionmas.org
¡Juntos somos MAS!
Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Motu Proprio “maiorem hac dilectionem”

Carta Apostólica en forma de Motu Proprio “maiorem hac dilectionem” sobre el ofrecimiento de la vida

Firma_PapaFrancisco
“Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 13).
Son dignos de consideración y honor especial aquellos cristianos que, siguiendo más de cerca los pasos y las enseñanzas del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente su vida por los demás y perseverado hasta la muerte en este propósito.
Es cierto que el ofrecimiento heroico de la vida, sugerido y sostenido por la caridad, expresa una imitación verdadera, completa y ejemplar de Cristo y, por tanto, es merecedor de la admiración que la comunidad de los fieles suele reservar a los que han aceptado voluntariamente el martirio de sangre o han ejercido heroicamente las virtudes cristianas.
Confortado por la opinión favorable de la Congregación para las Causas de los Santos, que en el Pleno del 27 de septiembre de 2016 estudió cuidadosamente si estos cristianos merecen la beatificación, establezco que se observen las siguientes normas:

ART. 1
El ofrecimiento de la vida es un nuevo caso del  iter de beatificación y canonización, distinto del caso de  martirio y  de heroicidad de las virtudes

ART. 2
El ofrecimiento de la vida, para que sea válido y eficaz para la beatificación de un Siervo de Dios, debe cumplir los siguientes criterios:

a) ofrecimiento libre y voluntario de la vida y heroica aceptación propter caritatem de una muerte segura, y a corto plazo;
b)  relación entre el ofrecimiento de la vida y la muerte prematura;
c) el ejercicio, por lo menos en grado ordinario, de las virtudes cristianas antes del ofrecimiento  de la vida y, después, hasta la muerte;
d) existencia de la fama de santidad y de los signos, al menos después de la muerte;
e) necesidad del milagro para la beatificación, sucedido después de la muerte del Siervo de Dios y por su intercesión.

ART. 3
La celebración de la  encuesta diocesana o eparquial y la relativa  Positio están reguladas por la Constitución Apostólica Divinus perfectiones Magister  del  25 de enero de 1983, en Acta Apostolicae Sedis  Vol LXXV (1983, 349-355), y por las Normae  servandae in inquisitionibus ab Episcopis facendis in Causis Sanctorum de 7 de febrero del mismo año en Acta Apostolicae Sedis  Vol. LXXV (1983, 396-403), excepto en lo siguiente.

 ART. 4
La Positio sobre el ofrecimiento de vida debe responder al  dubiumAn constet de heroica oblatione vitae usque ad mortem  propter caritatem necnon de virtutibus christianis, saltem in gradu ordinario,  in casu et aa effectum de quo agitur.

ART. 5
Los siguientes artículos de la citada Constitución Apostólica se modifican como sigue:

           Art. 1: “Compete a los obispos diocesanos y de más jerarquías equiparadas en derecho, dentro de los límites de su jurisdicción, sea de oficio, sea a instancias de fieles o de grupos legítimamente constituidos o de sus procuradores, el derecho a investigar sobre la vida, virtudes , ofrecimiento   de la vida o martirio y fama de santidad , de ofrecimiento   de la vida o martirio, milagros atribuidos, y, si se considera necesario, el antiguo culto al Siervo de Dios, cuya canonización se pide “.
Art 2.5.: “Hágase por separado el examen de los milagros atribuidos y el examen de las virtudesdel ofrecimiento de la vida  o del martirio. “.
Art. 7.1.: “Estudiar juntamente con los colaboradores externos las causas a ellos encomendadas y preparar las ponencias sobre las virtudes , sobre el ofrecimiento de la vida o sobre el martirio “.
Art 13.2.: “Determínese a qué relator a de ser confiada la causa, si en dicho Congreso se juzgare que dicha causa ha sido instruida conforme a las normas de la ley; el relator junto con un colaborador externo, elabore la ponencia sobre las virtudes, sobre el ofrecimiento de la vida  o sobre el martirio según las reglas de la crítica que se observan en hagiografía. “.

 ART. 6
 Los siguientes artículos de la mencionada Normae  servandae in inquisitionibus ab Episcopis facendis in Causis Sanctorumse modifican como sigue:

Art. 7:“La causa puede ser reciente o antigua. Será reciente si el martirio o las virtudes  o el ofrecimiento de la vida del Siervo de Dios pueden probarse por las declaraciones orales de testigos oculares; será antigua si las pruebas sobre el martirio o sobre las virtudes sólo pueden fundarse en fuentes escritas. “.

        Art. 10.1 °: “tanto en las causas recientes como en las antiguas, una biografía del Siervo de Dios, de cierto rigor histórico, si la hay; o, si no la hubiera, una relación muy cuidada, compuesta cronológicamente, sobre la vida y hechos del mismo Siervo de Dios, sobre sus virtudes  o sobre el ofrecimiento de la vida o sobre el martirio, sobre la fama de santidad y de milagros, sin omitir cuanto parezca contrario o menos favorable a la misma causa. ”

Art. 10.3 °: solamente en las causas recientes, una lista de personas que puedan ayudar a esclarecer la verdad sobre las virtudes o sobre el ofrecimiento de la vida o sobre el martirio del Siervo de Dios, sobre la fama de santidad o de milagros y también de las personas que se opongan a ello.”

        Art. 15, a: “Recibido este informe, el Obispo haga entrega al promotor de justicia, o a otro experto en estas cosas, de todo lo que hasta ahora ha ido recibiendo, a fin de que prepare unos interrogatorios apropiados para dilucidar la verdad sobre la vida del Siervo de Dios, sobre las virtudes , el ofrecimiento de la vida o el martirio, sobre la fama de santidad, de ofrecimiento   de la vida o del martirio.”.

        Art. 15, b: “En las causas antiguas, los interrogatorios se referirán únicamente a la fama de santidad,  de ofrecimiento   de la vida o del martirio que aún se dé en la actualidad y, si fuera el caso, al culto que se haya tributado al Siervo de Dios en los últimos tiempos.”

        Art. 19: “Para probar el martirio o el ejercicio de las virtudes,  o el ofrecimiento de la vida,  así como la fama de milagros de un Siervo de Dios que perteneció a un Instituto de vida consagrada, una parte notable de los testigos debe ser ajena al instituto, salvo que por la vida peculiar del Siervo de Dios eso no sea posible. “.

        Art. 32: “La investigación sobre los milagros ha de instruirse separadamente de la de las virtudes, del ofrecimiento de la vida  o del martirio y ha de hacerse según las normas que siguen ” .

        Art. 36: “Se prohíben las solemnidades o panegíricos en las iglesias acerca de los Siervos de Dios cuya santidad de vida está aún sometida a legítimo examen. Y aun fuera de las iglesias, hay que abstenerse de cualquier acto que pueda inducir a los fieles a la falsa idea de que la investigación hecha por el Obispo sobre la vida y virtudes o el martirio o sobre el ofrecimiento de la vidadel Siervo de Dios lleva consigo la certidumbre de su futura canonización “.

Todo lo que he deliberado con esta Carta Apostólica en forma de  Motu proprio, ordeno que se observe  en todas sus partes, no obstante  cualquier disposición contraria, aunque digna de mención, y establezco que se promulgue mediante  la publicación en el diario “L’Osservatore Romano”, entrando  en vigor el mismo  día de la promulgación y que, sucesivamente, se incorpore al Acta Apostolicae Sedis.

Dado en Roma, en  San Pedro, el día 11 de julio,  quinto de Nuestro Pontificado.

                                                                                         FirmaPapaFrancisco

Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Ángelus 9 de julio de 2017

“Id y encontrad a Jesús y contarle lo que os pesa, y él os aliviará”

 

Palabras del Papa Francisco antes del ángelus

Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

En el evangelio de hoy, Jesús dice: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados bajo el peso del fardo y yo os aliviaré” (Mt, 11, 28).

El Señor no reserva esta frase a uno de sus amigos, no, se dirige a “todos” aquellos que están fatigados y oprimidos por la vida. Quien puede sentirse excluido de esta invitación?
El Señor sabe lo pesada que puede ser la vida. Sabe que muchas cosas fatigan el corazón: las decepciones, y las heridas del pasado, los pesos que llevamos y los daños que soportamos en el presente, incertidumbres y preocupaciones por el futuro.

De cara a todo esto, la primera palabra de Jesús es una invitación a moverse y a reaccionar: “Venid”. El error cuando esto va mal, es el de permanecer ahí donde uno se encuentra, tumbado. Parece fácil, pero que difícil es reaccionar y abrirse! No es fácil.

En los momentos oscuros, parece natural permanecer en uno mismo, dar vueltas a como la vida es injusta, a como los otros son ingratos, y como el mundo es cruel y así continuamente. Todos lo sabemos, todos a veces hemos sufrido esta mala experiencia. Pero cerrados sobre nosotros mismos así, lo vemos todo negro. Entonces llegamos a familiarizarnos con la tristeza, que acaba por quedarse con nosotros: esta tristeza nos lleva a la postración, es una cosa mala esta tristeza.

Al contrario, Jesús quiere sacarnos de estas “arenas movedizas” y por eso nos dice a cada uno: “Ven” ” Quien?” “Tú, tú, tú…” La salida se encuentra en la relación, en le hecho de extender la mano y de levantar la mirada hacia aquel que nos ama verdaderamente.
No es suficiente con salir de si mismo, es necesario saber dónde ir. Porque tantas finalidades son ilusorias: prometen el reposo y no hacen más que distraernos un poco, nos prometen la paz y dan diversiones dejándonos después en la soledad precedente, son “fuegos artificiales”.

Por eso Jesús indica dónde ir: “Venid a mi”. Y si a menudo, de cara a un peso de la vida, o a una situación dolorosa, intentamos hablar con alguien que nos escuche, con un amigo, con un experto… Está muy bien hacer esto, pero no olvidemos a Jesús! No nos olvidemos de abrirnos a él y de contarle nuestra vida, de confiarle las personas y las situaciones.

Puede ser que haya “zonas” de nuestra vida que no le hemos abierto nunca y que han permanecido oscuras porque no han visto nunca la luz del Señor. Cada uno de nosotros tiene su propia historia… Y si alguno tiene esta zona oscura, buscad a Jesús, id a un misionero de la misericordia, id a un sacerdote, id… Pero id a Jesús, y contarle esto a Jesús.

Hoy nos dice a cada uno: “Ánimo, no bajes los brazos ante los pesos de la vida, no te cierres de cara a los miedos y a los pecados, sino ven a mí!”

Él nos espera, nos espera siempre no para resolver mágicamente nuestros problemas, sino para fortalecer nos en nuestros problemas. Jesús no nos suprime el peso de la vida , sino la angustia del corazón, el no nos suprime la cruz, sino que la lleva con nosotros. Y con él, cualquier peso se vuelve ligero (Cf. v. 30), porque él es el reposo que buscamos
Cuando Jesús entra en la vida, llega la paz, esta paz que permanece incluso en las pruebas, en los sufrimientos.

Vayamos a Jesús, démosle nuestro tiempo, encontrémosle todos los días, en la oración, en un dialogo de confianza, personal; familiarizémonos con su Palabra, redescubramos sin miedo su perdón, saciémonos de su Pan de vida: nos sentiremos amados y nos sentiremos consolados por él.

Es él mismo el que nos lo pide, casi insistentemente. Lo repite una vez más al final del Evangelio de hoy: “Aprended de mi … y os daré reposo” (v.29).

Aprendamos a ir a Jesús, entonces durante los meses de verano que vamos a buscar un poco de reposo de lo que fatiga el cuerpo, no olvidemos encontrar el verdadero reposo en el Señor.

Que nos ayude en esto la Virgen María, que cuide siempre de nosotros cuando estemos fatigados y oprimidos y ella nos acompañará junto a Jesús.

[Ángelus]

Palabras después de la oración del ángelus

Queridos hermanos y hermanas, os saludo cordialmente, Romanos y peregrinos venidos de Italia y de los diferentes países. Sois valientes, con este sol, con este calor en este lugar. ¡Bravo!

Saludo en particular a los peregrinos polacos venidos de Chelm, diócesis de Lublin (Polonia) en bicicleta. Un pensamiento por la gran peregrinación que la familia polaca de Radio María ha realizado en el Santuario de Częstochowa. Acompañamos esta peregrinación del pueblo polaco todos juntos con un ave Maria.

[Ave María]

Acojo con alegría a las Hermanas Siervas de la Bienaventurada Virgen Maria y bendigo los trabajos de su Capítulo general que comienza hoy, lo mismo que a los sacerdotes de diferentes países que participan en el curso para los formadores de seminario organizado por el Instituto Sacerdos de Roma.

Saludo especialmente a los jóvenes de la coral de Taiwán “Puzangalan”, que significa, “esperanza”. Gracias por vuestro canto! Y también al coro alpino de Palazzolo sull’Oglio. Y los fieles de Conversando.

Os deseo a todos un buen domingo . Por favor no os olvidéis de orar por mí.

Buen provecho y hasta luego!

© Traducción de ZENIT, Raquel Anillo
Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

El eco de Su voz: Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

VirgenChiquinquira-9JulioB

Nuestra Señora de Chiquinquirá
Patrona de Colombia

Durante siglos, el pueblo colombiano da gloria a Dios por medio de su Madre la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

Es este uno de los más importantes y frecuentados santuarios de Colombia. La Virgen está representada en un lienzo, con el Niño en brazos y,  como parece lógico, con el Santo Rosario en la mano.

La tradición nos cuenta que hace cuatro siglos don Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, solicitó al español Alonso de Narváez (h. 1560) que pintara una imagen de la Virgen del Rosario, para colocarla en una pequeña capilla.

El encargo era pintar la Virgen del Rosario, pero como sobraba tela a los lados, pintaron al lado derecho de la Virgen a San Antonio (Patrono de Dn Antonio de Santana) y al lado izquierdo a San Andrés (Apóstol del Hmno. Andrés) este santo tiene a su lado la cruz en que lo crucificaron (en forma de X) y San Antonio lleva sobre un libro al Niño Jesús (porque se dice que se le aparecía el Divino Niño). El cuadro es colocado en la Capilla de Sutamarchán pero como el techo es de paja, poco a poco empiezan a caer goteras, y unos años después la pintura está casi totalmente borrada.
En 1578 el cuadro está tan borroso y deteriorado que el Párroco, P. Leguizamón, lo hace quitar del altar y lo envía a una finca que el Sr. Santana tiene en Chiquinquirá, finca llamada “Aposentos” palabra que significa “casa grande para dar alojamiento a indios y campesinos). En 1585 llega de España una sencilla mujer, llamada María Ramos, familiar de la esposa de Don Antonio de Santana y se va a trabajar como doméstica a la casa de ellos en Chiquinquirá.
Allí en el ranchejo que hace de Capilla encuentra María Ramos el cuadro que en 1578 había sido quitado de la Capilla de Sutamarchán por estar demasiado viejo y borrado, pero ahora si que es cierto que está deteriorado. Todo es agujero y mugre.
La piadosa mujer lo observa y al ser informada de que en un tiempo fué una imagen de la Sma. Virgen, pero que por estar ya tan en mal estado se ha empleado para poner semillas a secar al sol, se dedica a quitarle el polvo y la mugre y lo cuelga en una especie de marco. María Ramos pasa largos ratos de rodillas allí ante el borroso cuadro pidiendo a la Virgen que la consuele porque extraña su casa y su patria, y rogándole que por favor se digne hacerse un poco más visible porque allí en aquella tela casi no se notaba nada.
Pasan los meses, y María Ramos suplicaba: “Rosa del cielo ¿cuándo te pondremos contemplar bien?”.
La Renovación: Dice la crónica de aquel tiempo: así las cosas el día 26 de diciembre de 1586, a eso de las 9 de la mañana pasaba una india cristiana llamada Isabel que llevaba en la mano a su hijo de 4 años llamado Miguel y al pasar por frente a la Capilla le dijo: “Madre mía, mire a la Madre de Dios que está en el suelo” volvió la india hacia el altar y vió como la imagen de la Madre de Dios estaba en el suelo despidiendo de si un resplandor celestial que inundaba toda la Capilla. Quedó asombrada la india y muy despavorida le dijo en altas voces a María Ramos: “mire señora que la Madre de Dios se ha bajado del sitio donde estaba y parece que se está quemando”.
Volvió María Ramos el rostro y vió que la imagen de la Sma. Virgen estaba de la manera que decía la india y admirada de ver tan estupendo portento, llena de asombro y pasmo, dando goces y derramando lágrimas fué corriendo hasta el sitio donde estaba la imagen y arrodilándose se quedó mirándola y rezándole con gran fe y devoción.
A los clamores de María Ramos y de la india, acudió Juana de Santana, y juntas, las tres piadosas mujeres, postradas de rodillas estuvieron largo rato contemplando gozosas aquellos resplandores de Gloria que llenaban de luz la Capilla y de alegría los corazones.
Y sigue diciendo la crónica de aquel tiempo: “Estaba la milagrosa imagen en el suelo recostada e inclinada hacia el altar en el mismo sitio en el que acostumbraba hacer oración María Ramos. La pintura se había vuelto tan renovada y de celestiales colores y que era una gloria el verla. Cesaron los resplandores que despedía la milagrosa imagen de la madre de Dios y después de un rato, con respeto y devoción levantaron de aquel sitio el milagroso cuadro y lo colocaron en el puesto que había ocupado antes, sobre el altar.
“Apenas estuvo colocado el cuadro en su sitio, llegaron otro tanto de mujeres del servicio y viendo la bendita imagen en aquella hermosura nunca vista y con el rostro tan encendido, renovada de colores toda la imagen, se quedaron asombradas y postrándose de rodillas todos los presentes hicieron adoración y todo aquel día estuvo llena de gente la humilde Capilla, pues muchos venían a dar gracias a Dios y a contemplar la maravillosa imagen y la celestial hermosura que se ve al presente.
La fama de tan impresionante suceso corrió rápidamente por todo el vecindario. Indios y españoles comenzaron a acudir de todos los alrededores, y en un par de meses todo el territorio del virreinato Nueva Granada, estaba informado el acontecismo, y los milagros empezaron a duplicarse.
A los 15 días llegó el párroco de Sutmarchán a comprobar el hecho. Se quedó admirado de la renovación milagrosa. Habiendo reverenciado a la Virgen con mucha devoción, llamó a los testigos que habían presenciado la Renovación y ante un escribano les hizo hacer declaraciones juramentadas de lo que habían visto, con todos sus detalles. Todos declararon bajo la gravedad del juramento lo que acabamos de narrar, y el 10 de enero de 1587 en sobre cerrado y sellado fueron enviadas estas declaraciones al Arzobispo de Santa Fe de Bogotá.
El Sr. Arzobispo ante la noticia de que de todas partes se dirigen peregrinos a rezar ante el famoso cuadro, envía a unos investigadores especiales a indagar todos los detalles y después de mil averiguaciones, los especialistas concluyen que lo acontecido es algo excepcional, algo divino. Entonces el Sr. Arzobispo en persona se va a visitar el cuadro y no le queda más que repetir las palabras que dijo Jacob en la Biblia: “Verdaderamente Dios está en este sitio, y yo no lo sabía” (Gn. 28, 16).
Las gentes acudían de todas la regiones y la Madre bendita comenzó a obrar curaciones y conversiones en favor de devotos. Pero el milagro más grande y más frecuente que la Virgen de Chiquinquirá hace a sus devotos es la de la Conversión, que dejen su vida de pecado y empiecen una vida como Dios la desea.
virgen_chiquinquira-500x440
Fuente: aciprensa
Más información en: Foros de la Virgen María
Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

XIV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A – P. Raniero Cantalamessa

Evangelio de hoy 2

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me lo ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera». (Mateo 11, 25-30

Lo escondido a los sabios y revelado a los pequeños

El pasaje evangélico de este domingo, una de las páginas más intensas y profundas del Evangelio, se compone de tres partes: una oración (“Te alabo, Padre…”), una declaración sobre él mismo (“Todo me ha sido dado por mi Padre…”) y una invitación (“Venid a mí todos los que están afligidos y agobiados…”). Me limitaré a comentar el primer elemento, la oración, pues contiene una revelación de una importancia extraordinaria: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido”.

Acaba de comenzar el Año Paulino y el mejor comentario a estas palabras de Jesús lo presenta Pablo en la primera carta a los Corintios: “¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es.
Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios” (1 Cor 1, 26-29).

Las palabras de Cristo y de Pablo arrojan una luz particular para el mundo de hoy. Es una situación que se repite. Los sabios y los inteligentes se quedan alejados de la fe, con frecuencia ven con pena a la muchedumbre de los creyentes que reza, que cree en los milagros, que se agrupa alrededor del Padre Pío. Aunque a decir verdad no son todos los doctos, y quizá ni siquiera la mayoría, pero ciertamente es la parte más influyente, que tiene a disposición los micrófonos más potentes, la chatting society, como se dice en inglés, la sociedad que tiene acceso a los grandes medios de comunicación.

Muchos de ellos son personas honestas y sumamente inteligentes y su posición se debe a la formación, al ambiente, a experiencias de vida, y no tanto a una resistencia ante la verdad. Por tanto, no se trata de emitir un juicio sobre estas personas con nombres y apellidos. Yo mismo conozco a algunas de ellas y les tengo una gran estima. Pero esto no debe impedirnos descubrir el núcleo del problema. La cerrazón a toda revelación de lo alto, y por tanto a la fe, no es causada por la inteligencia, sino por el orgullo. Un orgullo particular que consiste en el rechazo de toda dependencia y en la reivindicación de una autonomía absoluta por parte del pensador.

Se esconde tras la trinchera de la palabra mágica “razón”, pero en realidad no es la famosa “razón pura”, que lo exige, ni una razón “soberana”, sino una razón esclava, con las alas recortadas. Filósofos, que no pueden ser acusados de falta de inteligencia o de capacidad dialéctica, han escrito: “El acto supremo de la razón está en reconocer que hay una infinidad de cosas que la superan” (Pascal). Otro decía: “Hasta ahora siempre se ha dicho esto: ‘Decir que no se puede comprender esto o lo otro no satisface a la ciencia que quiere comprender’. Este es el error. Hay que decir lo contrario: cuando la ciencia humana no quiere reconocer que hay algo que no puede comprender, o de manera más precisa, algo que con claridad puede ‘comprender que no puede comprender’, entonces todo queda trastocado. Por tanto, una tarea del conocimiento humano consiste en comprender que hay cosas que no puede comprender y descubrir cuáles son éstas” (Kierkegaard). Quien no reconoce esta capacidad trascendente pone un límite a la razón y la humilla; no lo hace por tanto el creyente, que lo reconoce.

Lo que he dicho explica el motivo por el que el pensamiento moderno, después de Nietzsche, ha sustituido el valor de la verdad por el de la búsqueda de la verdad y, por tanto, de la sinceridad. En ocasiones, esta actitud se confunde con la humildad (¡hay que contentarse con el “pensamiento débil”!) y la actitud de quien cree en verdades absolutas se considera presunción, pero es un juicio muy superficial. Mientras la persona está en búsqueda ella es al protagonista, dirige el juego. Una vez encontrada la verdad, la verdad tiene que subir al trono y el buscador debe inclinarse ante ella y esto, cuando se trata de la Verdad trascendente, cuesta el “sacrificio del intelecto”.

En este panorama cultural cae como una provocación lo que dice Jesús en el Evangelio de Juan: “Yo soy la Verdad”, así como lo que dice en la continuación del pasaje evangélico: “Nadie va al Padre sino por mí… Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Pero es una invitación, no es un reproche y está dirigido también a los cansados de buscar sin encontrar nada, a quienes han pasado la vida atormentándose, dando coces cada vez contra la roca impenetrable del misterio. El psicólogo C.G. Jung, en su libro, dice que todos los pacientes de una cierta edad a los que había atendido sufrían de algo que podía llamarse “ausencia de humildad” y no se curaban hasta que no lograban una actitud de respeto por una realidad mas grande que ellos, es decir, una actitud de humildad.

Jesús repite también a tantos inteligentes y sabios honestos que hay en el mundo de hoy su invitación llena de amor: Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os daré ese alivio y esa paz que buscáis en vano en vuestros atormentados razonamientos.

Autor: P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina]
Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

Carta del 5 de julio de 2017 – Card. Carlos Osoro Sierra

Conversación, silencio y oración

Un verano más, quiero entrar en diálogo con todos vosotros e invitaros a abrir el corazón, a que aprovechéis este tiempo para que, en familia, con amigos y con quienes os encontréis en el camino, cuando lo veáis oportuno, entréis en conversación, viváis el silencio que siempre enriquece y habléis con Dios o, mejor, dejéis que Dios os hable. Os aseguro que este tiempo de distensión es una muestra más de que la gracia y la paz de Jesucristo están siempre en vuestra vida: acompaña vuestra existencia y os quiere hacer imagen viva de su amor para todos los que comparten el día a día con vosotros.

Para que podáis entrar en conversación con otros y con Dios, os propongo tres aspectos que son constitutivos de la vida humana, pues pertenecen a nuestra existencia:

1. Entremos en conversación sobre temas que son de fundamento. Te propongo estos tres, para este momento: a) sobre el vacío espiritual, b) sobre la familia, y c) sobre la enseñanza de la religión.

a) Entra en la reflexión sobre el vacío espiritual que puede engendrar una cultura cuando en ella se da amnesia cultural, agnosticismo intelectual, anemia ética o asfixia religiosa. ¿Cómo ha de recorrer la Iglesia el camino por el que va con sus contemporáneos en esta situación? ¿Qué servicio debe hacer? ¿Qué humanismo verdadero debe prestar? Hay que proponer directamente a Jesucristo, y vivir la fe sin reducciones de ningún tipo. Es la gran respuesta. La única que existe para el drama del vacío espiritual del ser humano, que es vacío de sentido de la vida. Los cristianos hoy tenemos que tener coraje y valentía para ser discípulos misioneros que proponen y nunca imponen, y que lo hacen con su testimonio de vida. Existen dos tentaciones graves: disolvernos en medio del mundo siendo una cosa más de las múltiples que existen y olvidando que somos «sal de la tierra y luz del mundo», o también haciendo murallas para vivir nosotros, sin meternos de lleno en el mundo que es la misión que nos ha dado el Señor: «Id al mundo entero y anunciad el Evangelio». Es verdad que somos discípulos de Cristo, pero lo somos si entramos en la misión, si somos discípulos misioneros. Las murallas se hacen siempre desde la ideologización de la fe, anclándonos en algo que no es Jesucristo. ¿Cómo hacer hoy el camino? Tenemos que anunciar a Jesucristo sin más, como la novedad más grande. Hay que ser testigos del Señor, hombres y mujeres de experiencia de encuentro con Él. Esta es la gran noticia que se tiene que conocer. Y hemos de hacerlo con, en y desde la Iglesia que fundó el Señor.

b) Entra en la reflexión sobre el matrimonio y la familia cristiana, esa comunidad de amor que tiene la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor. Observa y valora bien sus cuatro cometidos fundamentales: la formación de una comunidad de personas, el servicio a la vida, la participación en el desarrollo de la sociedad, y también en la vida y misión de la Iglesia. Es muy importante que, en este momento histórico, eduquemos la conciencia moral que es precisamente la que hace a todo ser humano capaz de juzgar y discernir los modos más adecuados para realizarse según su verdad original, y que por tanto se convierte en una exigencia prioritaria e irrenunciable. Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza, lo ha llamado a la existencia por amor, y lo llama al mismo tiempo al amor. La institución matrimonial no es una injerencia indebida de la autoridad o de la sociedad, sino exigencia interior del pacto de amor que encontramos en el proyecto original de Dios acerca del matrimonio y de la familia y que está inscrito en todas las culturas. Sepamos en este momento histórico fundamentar el matrimonio entre un hombre y una mujer, y ser fieles a los significados unitivo y procreativo de la sexualidad humana, desde la realidad antropológica de la diferencia sexual y de la vocación al amor que nace de ella, abierta a la fecundidad. Esto no está exento de la comprensión a toda situación humana.

c) Incluye una reflexión sobre la enseñanza de la religión, tan sometida a debate por si debe estar o no presente en la formación de los niños y jóvenes en la escuela. Te hago esta pregunta: ¿qué pueden comprender tus hijos sin la religión?, ¿sería completa e integral su experiencia humana? Rescato esta reflexión atribuida al socialista Jean Jaurès (1858-1914), quien, de acuerdo con algunas fuentes, recibió un día una carta de su hijo que le pedía un certificado para ser eximido de la clase de Religión. La respuesta fue contundente: «Amado hijo: me pides que te exima de cursar Religión para parecer digno hijo de un hombre sin convicciones religiosas. Este certificado, amado hijo, no te lo envío ni te lo enviaré nunca. No es que desee que seas clerical, a pesar de que no hay peligro alguno. Cuando tengas edad suficiente para juzgar serás completamente libre, pero tengo un decidido interés en que tu instrucción y educación sean completas y no lo serían sin estudio de la religión… ¿Cómo lo sería sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas, sobre las que todo el mundo discute? ¿Querrías tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir ni una palabra sobre este asunto, sin exponerte a decir un disparate?… Y ¿qué comprenderás de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?… Tengo que confesarlo, la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana… Esta carta te sorprenderá. Pero, es necesario, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a sus hijos. Ningún compromiso me podría excusar si permitiese que tu instrucción fuera incompleta y tu educación insuficiente». ¿Qué te parece? ¿Qué dices a tus hijos? ¿Por qué? ¿Puedes eximirte de esta responsabilidad y de dar respuesta?

2. Experimenta el valor y la grandeza del silencio. Haz silencio en tu vida y en tu corazón. Busca espacios y lugares donde puedas escuchar esas grandes preguntas que en lo más hondo de tu vida siente todo ser humano. Ante la belleza del paisaje que admiras, sentado en tu casa o en cualquier lugar sin ruidos que a ti te ayude a hacer silencio, hazte estas o parecidas preguntas: ¿qué hago con mi vida?, ¿hacia dónde camino?, ¿soy feliz?, ¿tiene dirección mi vida y qué busco para ponerla? A estas preguntas solamente se puede responder haciendo silencio en lo más profundo de nuestra existencia.

Te aseguro que el silencio cuesta, entre otras cosas porque da miedo hacerlo. En el silencio siempre se escuchan preguntas, y las que surgen son las más importantes, las que atañen a la vida de verdad. El silencio no engendra esclavos. La esclavitud viene en el ruido, allí donde ya me dan las respuestas construidas. A menudo entrar en el silencio produce vértigo, pero cuando lo pruebas es tan oxigenante para la vida humana que lo buscas. No estamos acostumbrados a entrar en el lugar donde la comunión con la existencia verdadera se hace posible, donde surgen las grandes preguntas y se dan las grandes respuestas, o se buscan fuera de nosotros, ya que en nosotros no existe respuesta.

En el silencio de la Virgen María se produjo el acontecimiento que cambió el sentido de la vida humana y de la historia. En aquel «hágase en mí según tu Palabra», cambió todo. Y se hizo en el silencio, porque es en el silencio donde se escucha a Dios. Cuando el ser humano no tenía respuestas para nada importante, este ser humano excepcional, que es la Santísima Virgen María, diciendo ese «sí», introdujo en este mundo la respuesta para todas las grandes y pequeñas preguntas del ser humano.

3. Entra en la oración, es decir, en el diálogo con Dios. El ser humano no puede vivir plenamente la vida si no entra en la órbita y en el horizonte que le hace ser y vivir según lo que es, hijo de Dios y por ello hermano de los hombres. Y entrar en este diálogo con Dios es algo muy sencillo. Lo hemos aprendido a hacer en la oración del padrenuestro que salió de labios de Jesús y que Él quiso entregar a los discípulos, cuando le preguntaban por qué Él vivía así. La primera necesidad del ser humano es saber que no está solo y que además es querido tal y como es. Decir «Padre nuestro» es entrar en una forma de asumir la vida que le da densidad y fundamento. Es vivir en la experiencia de que Dios me quiere y me ama. Pero ello me está exigiendo salir de mí mismo. Como ves la oración es algo muy sencillo. Tan sencillo como dejarse mirar y dejarse querer. Si nunca entraste en diálogo con Dios, prueba por una vez en tu vida esto y de esta manera: déjate mirar y déjate querer. Sabes que Jesús se acerca a tu vida y te dice: «¿Qué quieres que haga por ti?».

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos, Card. Osoro Sierra, arzobispo de Madrid

Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO  A LA FAO

FAO

Señor Presidente:

Me complace dirigirle mi deferente y cordial saludo, así como a cada uno de ustedes, Representantes de los Estados miembros de la FAO, reunidos para la cuadragésima Conferencia de la Organización.

Extiendo también mi saludo al Director General de la FAO y a los Responsables de los otros Organismos internacionales presentes en esta reunión, que está llamada a dar respuestas precisas al sector agrícola y alimentario, de las que dependen las expectativas de millones de personas.

1. No pudiendo esta vez estar con ustedes, según la consolidada tradición que se remonta al inicio de esta sede de la FAO en Roma, he pedido al Señor Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, llevar mi palabra de estímulo y apoyo, y manifestarles toda mi estima y consideración por la ardua tarea que deben realizar.

La Santa Sede sigue con mucha atención la actividad internacional y quiere cooperar a orientarla para favorecer no un simple progreso u objetivos teóricos de desarrollo, sino una real erradicación del hambre y de la malnutrición. Todos somos conscientes de que no basta la intención de asegurar a todos el pan cotidiano, sino que es necesario reconocer que todos tienen derecho a él y que deben por tanto beneficiarse del mismo. Si los continuos objetivos propuestos quedan todavía lejos, depende mucho de la falta de una cultura de la solidaridad que no logra abrirse paso en medio de las actividades internacionales, que permanecen a menudo ligadas solo al pragmatismo de las estadísticas o al deseo de una eficacia carente de la idea de compartir.

El compromiso de cada País por aumentar el propio nivel de nutrición, por mejorar la actividad agrícola y las condiciones de las poblaciones rurales, se concreta en el impulso del sector agrícola, en el incremento de la producción o en la promoción de una distribución efectiva de los alimentos. Pero esto no basta. En efecto, dichos objetivos lo que están pidiendo es que se considere cada día que el derecho de cada persona a ser liberada de la pobreza y del hambre depende del deber que tiene toda la familia humana de ayudar de forma concreta a los necesitados.

Entonces, cuando un País no sea capaz de ofrecer respuestas adecuadas porque no lo permita su grado de desarrollo, sus condiciones de pobreza, los cambios climáticos o las situaciones de inseguridad, es necesario que la FAO y las demás Instituciones intergubernamentales puedan tener la capacidad de intervenir específicamente para emprender una adecuada acción solidaria. A partir de la conciencia de que los bienes que nos ha entregado Dios Creador son para todos, se requiere urgentemente que la solidaridad sea el criterio inspirador de cualquier forma de cooperación en las relaciones internacionales.

2. Una mirada a la situación actual del mundo no nos ofrece imágenes consoladoras. No podemos, sin embargo, permanecer únicamente preocupados o acaso solo resignados. Este momento de evidente dificultad debe hacernos también más conscientes de que el hambre y la malnutrición no son solamente fenómenos naturales o estructurales de determinadas áreas geográficas, sino que son el resultado de una más compleja condición de subdesarrollo, causada por la inercia de muchos o por el egoísmo de unos pocos. Las guerras, el terrorismo, los desplazamientos forzados de personas que cada vez más impiden o, al menos, condicionan fuertemente incluso las actividades de cooperación, no son fruto de la fatalidad, sino más bien consecuencia de decisiones concretas. Se trata de un mecanismo complejo que fustiga ante todo a las categorías más vulnerables, excluidas no solo de los procesos productivos, sino también obligadas a menudo a dejar sus tierras en busca de refugio y esperanza de vida. Como también están determinados por decisiones tomadas en plena libertad y conciencia los datos relativos a las ayudas a los Países pobres, que siguen mermando cada día, no obstante los reiterados llamamientos ante las situaciones de crisis cada vez más destructoras que se manifiestan en diferentes áreas del planeta.

Hay que ser conscientes de que en estos casos la libertad de elección de cada uno se conjuga con la solidaridad hacia todos, en relación con las necesidades, cumpliendo de buena fe los compromisos asumidos o anunciados. A este respecto, animado también por el deseo de alentar a los Gobiernos, quisiera unirme con una contribución simbólica al programa de la FAO para proveer de semillas a las familias rurales que viven en áreas donde se han juntado los efectos de los conflictos y de la sequía. Este gesto se suma al trabajo que la Iglesia viene realizando, según su vocación de estar de parte de los pobres de la tierra y acompañar el compromiso eficaz de todos en favor suyo.

Este compromiso nos lo pide hoy la Agenda para el Desarrollo 2030, cuando reitera el concepto de seguridad alimentaria como objetivo impostergable. Pero solo un esfuerzo de auténtica solidaridad será capaz de eliminar el número de personas malnutridas y privadas de lo necesario para vivir. Es un desafío muy grande para la FAO y para todas las Instituciones de la Comunidad internacional. Un reto en el que también la Iglesia se siente comprometida en primera línea.

Deseo, por tanto, que las sesiones de esta Conferencia puedan dar un nuevo impulso a la actividad de la Organización y ofrecer aquellos instrumentos deseados y esperados por millones de hermanos nuestros que ven en la acción de la FAO no sólo una contribución técnica para aumentar los recursos y para distribuir los frutos de la producción, sino también el signo concreto, a veces único, de una fraternidad que les permite confiar en el futuro.

Que la bendición de Dios todopoderoso, rico en misericordia, descienda sobre ustedes y sus trabajos y les dé la fuerza necesaria para contribuir a un auténtico progreso de la familia humana.

Vaticano, 3 de julio de 2017

FirmaPapaFrancisco

Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , | Deja un comentario