Ángelus 4 de agosto de 2019

Angelus 27/08/2017, CTV

Palabras del Papa antes del Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy (cf. Lc 12, 13-21) se abre con la escena de una persona que se levanta en medio de la muchedumbre y le pide a Jesús que resuelva una cuestión legal sobre la herencia familiar. Pero en su respuesta él no aborda la pregunta, y nos insta a mantenernos alejados de la codicia, es decir, de la codicia de poseer. Para distraer a sus oyentes de esta búsqueda frenética de riquezas, Jesús cuenta la parábola del rico necio, que piensa que es feliz porque ha tenido la suerte de una cosecha excepcional y se siente seguro con los bienes que ha acumulado. Será agradable para ti leerlo hoy; está en el capítulo doce de San Lucas, versículo 13. Es una hermosa parábola que nos enseña mucho. La historia cobra vida cuando el contraste entre lo que el hombre rico planea para sí mismo y lo que Dios está planeando para él.

El rico pone ante su alma, es decir, ante sí mismo, tres consideraciones: los muchos bienes amontonado, los muchos años que estos bienes parecen asegurarle y en tercer lugar, la tranquilidad y el bienestar desenfrenados (ver v.19). Pero la palabra que Dios le dirige anula estos proyectos suyos. En lugar de los “muchos años”, Dios indica la inmediatez de “esta noche; esta noche morirás”; en lugar de “el disfrute del la vida” le presenta el “dar vida; darás vida a Dios”, con el consiguiente juicio. En cuanto a la realidad se refiere de los muchos bienes acumulados en los que los ricos tenía que basar todo, está cubierta por el sarcasmo de la pregunta: “¿Y lo que has acumulado, de quién será ?” (v.20). Pensemos en las luchas por herencias; muchas luchas familiares. Y tanta gente, todos conocemos alguna historia, que en la hora de la muerte comienzan a venir: los sobrinos, nietos, vienen a ver: “¿Qué es lo que me toca a mi, qué es lo que me toca a mi?. Es en esta oposición que el apodo de “necio” está justificado. Es un necio porque en la práctica ha negado a Dios, no ha llegado a un acuerdo con Él.

La conclusión de la parábola, formulada por el evangelista, es de singular eficacia: “Así es para los que acumula tesoros para sí mismo y no se enriquece con Dios” (v. 21). Es una advertencia que revela el horizonte hacia el que todos estamos llamados a mirar. Los bienes materiales son necesarios – ¡son bienes! -…pero son un medio para vivir honestamente y compartir con los más necesitados. Jesús hoy nos invita a considerar que las riquezas pueden encadenar el corazón y distraerlo del verdadero tesoro que está en los cielos. San Pablo nos lo recuerda también en la segunda lectura de hoy. Él dice: “Busca las cosas de allá arriba. …volved vuestros pensamientos a las cosas de allá arriba, no a las de la tierra” (Col 3, 1-2).

Esto – uno entiende – no significa estar alejado de la realidad, sino buscar las cosas que tienen una verdadero valor: la justicia, la solidaridad, la hospitalidad, la fraternidad, la paz, todo lo que constituye la verdadera dignidad del hombre. Se trata de luchar por una vida que no se realiza en el estilo mundano, sino según el estilo evangélico: amar a Dios con todo nuestro ser, y amar al prójimo como Jesús amó, es decir, en el servicio y en el don de sí mismo. La avaricia por los bienes, el deseo de tener bienes, no sacia el corazón, de hecho causa más hambre! La codicia es como esos buenos caramelos: tu tomas uno y dices: “¡Ah, qué bueno!”, y luego tomas otro; y después otro. Así es la codicia: no sacia nunca. ¡Ten cuidado! El amor así comprendido y vivido es la fuente de la verdadera felicidad, mientras que la búsqueda desmesurada de los bienes materiales y las riquezas es a menudo una fuente de inquietud, adversidad, de prevaricación, de guerra. Tantas guerras comienzan con la codicia.

Que la Virgen María nos ayude a no dejarnos fascinar por las seguridades que pasan, sino a ser cada día testigos creíbles de los valores eternos del Evangelio.

Palabras del Papa después de la oración mariana

Queridos hermanos y hermanas:

Estoy espiritualmente cerca de las víctimas de la violencia que ha ensangrentado a Texas, California y Ohio, EE. UU., afectando a personas indefensas en los últimos días. Los invito a unirse a mi oración por todos aquellos que han perdido la vida, por los heridos y sus seres queridos.

Dios te salve María …

Hace 160 años, murió el Santo Cura de Ars , un modelo de bondad y caridad para todos los sacerdotes. En este significativo aniversario, quería enviar una carta a los sacerdotes de todo el mundo, para alentarlos en la fidelidad a la misión a la que el Señor los ha llamado. Que el testimonio de este humilde y devoto párroco totalmente dedicado a su pueblo nos ayude a redescubrir la belleza y la importancia del sacerdocio ministerial en la sociedad contemporánea.

Los saludo a todos, romanos y peregrinos de diferentes países: familias, asociaciones y fieles.

Hoy, varios grupos de adolescentes y jóvenes están presentes. Los saludo con mucho cariño! Donde hay jóvenes, hay ruido y es una gracia. En particular, saludo a los equipos de baloncesto femenino de la Universidad Americana de Nuevo Mexico y Nebraska; el grupo de la Pastoral juvenil de Verona; a los jóvenes de Ponte di Brenta, Entratico, Cerese; a los seminaristas del Seminario Menor de Bérgamo.

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor, no se olviden rezar por mí. ¡Buen almuerzo y adiós!

Fuente: Zenit

 

Imagen | Esta entrada fue publicada en Documentos, Papa Francisco, Virgen María y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s