NOVENA DE LA ASCENSIÓN A PENTECOSTÉS

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Como los Apóstoles después de la Ascensión del Señor, estamos llamados a esperar la llegada del Espíritu Santo, junto con María. A iniciativa de la Beata Elena Guerra, el Papa León XIII pidió a todos los fieles que celebraran una novena solemne (nueve días de oración) perpetuamente entre las festividades de la Ascensión y Pentecostés por la unidad de la cristiandad.

Elena Guerra nació en Lucca, Italia, el 23 de junio de 1835. Desde temprana edad, Elena se dedicó al estudio de la Palabra de Dios y a la Patrística, manteniéndose siempre envuelta en actividades apostólicas junto a los pobres.

Elena sintió crecer día a día en su corazón una profunda devoción al Espíritu Santo. Algunas experiencias místicas como locuciones y llamadas interiores, van colocando en su corazón una acentuada inquietud en relación a la condición bastante precaria que se podía notar en la Iglesia, en relación a la devoción y al culto a la persona del Espíritu Santo. El Señor la inspiraba y le pedía tomar alguna iniciativa; pero ella dudaba. Después de casi dos años, Elena cedió a esas llamadas.  El 17 de abril de 1895, Elena envió al Papa León XIII, por medio del Padre Bertini, prior de Santa María del Pueblo – su primera carta, donde manifiesta su agonía por la poca atención dada por la Iglesia a la persona del Espíritu Santo.

De este periodo de correspondencia de cartas con Elena Guerra, León XIII dio a la Iglesia 3 documentos sobre este asunto relativo al culto al Espíritu Santo: 1º El Breve “Provida Matris Charitate” del 5 de mayo de 1895, donde invitaba a los fieles a invocar al Espíritu Santo, recomendando hacer una novena con ocasión de Pentecostés; 2º La primera encíclica sobre el Espíritu Santo, “Divinum illud munus” del 9 de mayo de 1897; y 3º La Carta a los Obispos, “Ad fovendum in cristiano populo”, en que refuerza las recomendaciones anteriores.

Por su parte, Elena prosiguió trabajando intensamente por la difusión de la devoción al Espíritu Santo. Escribió diversos libros sobre el asunto, y envió al Papa León XIII una Novena de Pentecostés de su autoría, titulada “El Nuevo Cenáculo“.

El 18 de octubre de 1897 fue recibida por el Papa en una audiencia especial, recibiendo de él un gran estímulo para continuar en su apostolado por causa del Espíritu Santo.

El Papa Leon XIII, en la Celebración Eucarística que marcaba el paso del siglo XIX al siglo XX (noche del 31 de diciembre de 1900 para el 1º de enero de 1901), entonó el Veni Creator Spiritus, y consagró el siglo XX a la persona del Espíritu Santo, motivado por la Beata Elena Guerra.

La novena del Espíritu Santo es de suma importancia para todo cristiano ya que fue la primera que celebraron los Apóstoles con la Virgen María en el Cenáculo. Allí aguardaron con recogimiento y oración su venida y recibieron sus abundantes y maravillosos dones.

Luego de la ascensión del Señor, los apóstoles tuvieron una honda experiencia del Espíritu Santo en sus vidas. De esa experiencia nació la Iglesia. Preparémonos para la fiesta de Pentecostés, oremos y reflexionemos en torno a este misterio de amor.

Es una invitación a “volver al Cenáculo” en adoración e intercesión empezando por rezar, el día después de la Ascensión, a diario la invocación al Espíritu Santo y a interceder por el tema del día. Es una oración unidos en contemplación del misterio eucarístico en el poder del Espíritu Santo y Sus dones.

Pinchando aquí puedes acceder a la Novena con las oraciones de cada día.

Fuego del Espíritu 2

Texto de la Encíclica “Divinum illud munus” del Papa León XIII:

Novena del Espíritu Santo

  1. Ved, venerables hermanos, los avisos y exhortaciones nuestras sobre la devoción al Espíritu Santo, y no dudamos que por virtud principalmente de vuestro trabajo y solicitud, se han de producir saludables frutos en el pueblo cristiano. Cierto que jamás faltará nuestra obra en cosa de tan gran importancia; más aún, tenemos la intención de fomentar ese tan hermoso sentimiento de piedad por aquellos modos que juzgaremos más convenientes a tal fin. Entre tanto, puesto que Nos, hace ahora dos años, por medio del breveProvida Matris, recomendamos a los católicos para la solemnidad de Pentecostés algunas especiales oraciones a fin de suplicar por el cumplimiento de la unidad cristiana, nos place ahora añadir aquí algo más. Decretamos, por lo tanto, y mandamos que en todo el mundo católico en este año, y siempre en lo por venir, a la fiesta de Pentecostés preceda la novena en todas las iglesias parroquiales y también aun en los demás templos y oratorios, a juicio de los Ordinarios”.
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