SEMANA DE LA ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

semana oración unidad cristianos 2013Como todos los años este viernes, 18 de enero, comienza la semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Este año el lema está tomado de un texto de Miqueas (capítulo 6, 6-8). A continuación podéis encontrar el texto del mensaje que ha emitido la Conferencia Episcopal española:18 – 25 de enero de 2013

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
¿Qué exige el Señor de nosotros?  (Cf. Miqueas 6, 6-8)

  Los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2013 han sido preparados por un grupo de la India, compuesto mayoritariamente de universitarios pertenecientes a distintas Iglesias y comunidades cristianas. Este grupo, a la hora de elegir el tema para este año, partió de su contexto social, tan marcado por el sistema de las castas, que es causa de graves injusticias, sobre todo hacia los más desfavorecidos por esta rígida modalidad de estratificación social basada en la noción de pureza ritual. En este sistema, los dalits son los que no forman parte de una de las cuatro castas, por lo que son discriminados socialmente y calificados a veces de ‘intocables’, impidiéndoles el acceso a los mejores trabajos y el contacto con las clases superiores. El 80% de los cristianos de la India son de procedencia dalit. Esta situación de injusticia social constituye una llamada a las Iglesias y comunidades cristianas a implicarse en la promoción de la justicia. Por otro lado, en la India, junto a Iglesias y comunidades cristianas muy antiguas -sobre todo en el estado de Kerala, donde hay algunas que reclaman tener sus orígenes en la predicación del apóstol santo Tomás y que están ligadas a la tradición cristiana de lengua siríaca-, hay otras muchas que surgieron a partir del siglo XVI a raíz de la actividad misionera europea. Este movimiento misionero reprodujo muchas veces en la India las divisiones doctrinales y eclesiales del viejo continente. A partir de este contexto social y eclesialmente tan complejo y lleno de desafíos surgen los materiales para la Semana de Oración de este año. A la luz de la experiencia de las Iglesias y comunidades cristianas de la India descubrimos más claramente cómo la búsqueda de la unidad visible de todos los cristianos no se puede disociar del compromiso por la justicia y la superación de las heridas del pasado, de lo que se ha venido a llamar la «purificación de la memoria». De ahí que como texto bíblico de referencia se haya escogido uno del profeta Miqueas, que habla de lo que Dios exige de nosotros:

«Se te ha hecho conocer lo que está bien, lo que el Señor exige de ti, ser mortal: tan solo respetar el derecho, practicar con amor la misericordia y caminar humildemente con tu Dios». (Miqueas 6, 8)

Esta orientación de los materiales para el 2013, con su insistencia sobre la implicación
común de los cristianos por la justicia y la paz, por la solidaridad con los más desfavorecidos, enlaza muy bien con el tema de la X Asamblea del Consejo
Mundial de las Iglesias, que tendrá lugar en Busan, Corea, en octubre: “Dios de la
vida, condúcenos a la justicia y la paz”. Todos los cristianos estamos llamados a tener
muy presente este importante acontecimiento ecuménico y pedir al Señor por sus frutos.
El pasado mes de septiembre el Santo Padre Benedicto XVI realizó un importante
y arriesgado viaje al Líbano con ocasión de la firma y publicación de la exhortación
apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente. En este documento, surgido de
una asamblea especial del Sínodo de Obispos, se aborda el tema de la vía cristiana
y ecuménica (nn. 11-18). Al tratarlo, el Papa vuelve a reiterar que la unidad de los
cristianos, tan importante para reforzar la «credibilidad del anuncio del Evangelio
y del testimonio cristiano», es «un don de Dios, que nace del Espíritu, y es preciso
hacer crecer con perseverante paciencia». La «unidad surge de la oración perseverante
y la conversión, que hace vivir a cada uno según la verdad y en la caridad». De ahí la centralidad del «ecumenismo espiritual» del que habla el concilio Vaticano II,
que es el alma del auténtico ecumenismo, y que Benedicto XVI invita a promover
«en las parroquias, monasterios y conventos, en las instituciones escolares y universitarias, y en los seminarios». Evidentemente, la Semana de Oración por la Unidad
de los Cristianos es una de las expresiones más importantes de este ecumenismo
espiritual, en la que los cristianos nos reunimos para pedir al Señor el don de la unidad,
«tal como quiere Cristo y de acuerdo con los instrumentos que él quiere», según la famosa expresión del abad Paul Couturier, gran apóstol del Octavario. Por tanto, los obispos de la Comisión Episcopal para las Relaciones Interconfesionales
animamos a las parroquias y a las comunidades a celebrar esta Semana, adaptando
a su realidad los materiales propuestos conjuntamente por el Consejo Pontificio
para la promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución
del Consejo Ecuménico de las Iglesias. La unidad ecuménica no es ni confusión, ni
«uniformidad de las tradiciones y las celebraciones», como también se afi rma en la
misma exhortación apostólica, y el camino para llegar a ella es haciendo nuestra la
oración de Jesús al Padre de que seamos uno. Citando el título de un conocido libro
de don Julián García Hernando, director durante muchos años del Secretariado de
Relaciones Interconfesionales de la CEE, podría decirse que «la unidad es la meta, la
oración el camino». Junto al «ecumenismo diaconal» en el campo de la educación
y la caridad, y a la implicación común en los grandes temas que atañen a la humanidad,
como la verdad del ser humano, la justicia, la paz, la familia, y junto también al
cometido de los teólogos, el compromiso de todos los cristianos por la unidad se
ejerce de una forma eminente a través de la oración.
Al recordar el viaje del Santo Padre al Líbano no podemos olvidarnos de la vecina Siria, de su difícil situación, del drama de los refugiados, muchos de ellos cristianos. Elevamos nuestra oración por esta región tan importante para la tradición cristiana, en la que los discípulos del Señor por primera vez fueron llamados “cristianos” (Hch 11, 26).
El pasado once de octubre, cincuenta aniversario de la apertura del concilio Vaticano II, hemos comenzado la celebración del Año de la fe, convocado por el papa Benedicto XVI con la carta apostólica Porta fi dei. El Santo Padre nos invita a lo largo de este año a «redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo» (n. 2), y a «un compromiso renovado por la nueva evangelización» (n. 7). Este camino nos debe llevar a «comprender de manera más profunda no solo los contenidos de la fe, sino, juntamente también con eso, el acto con el que decidimos de entregarnos totalmente con plena libertad a Dios» (n. 10). Todo esto tiene una clara vertiente ecuménica, como también se puso de manifi esto en las intervenciones en el Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización. La celebración del Año de la fe constituye, por tanto, una buena ocasión para retomar los documentos del concilio Vaticano II, especialmente los que han sido tan importantes para el ecumenismo y el diálogo interreligioso -Lumen gentium, Unitatis redintegratio, Dignitatis humanae, Nostra aetate-, que «no pierden su valor ni esplendor» y que «es
necesario que sean leídos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados
como textos califi cados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de
la Iglesia» (n. 5).
Los obispos de la Comisión tenemos muy presente la difícil situación económica que atraviesa nuestro país. El pasado mes de junio, en Lisboa, acogido por el cardenal patriarca José de Cruz Policarpo, se celebró el III Fórum Católico-Ortodoxo, organizado conjuntamente por el Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas y el Patriarcado Ecuménico. El tema del Fórum fue precisamente La crisis económica y la pobreza, desafíos para la Europa de hoy. Del mensaje fi nal aprobado por los participantes queremos destacar el siguiente párrafo, que nos parece especialmente significativo:
«Si los europeos quieren salir de la crisis –en solidaridad con el resto de la humanidad- deben comprender que es necesario cambiar el estilo de vida. Para el creyente se trata de renovar una relación personal con el Dios trinitario que es 
comunión de amor, relación que va más allá de una simple doctrina o de un planteamiento ético. La crisis puede ser ocasión de una toma de conciencia saludable. Los europeos deben dar sentido a la actividad económica partiendo de una visión integral y no parcial de la persona humana y de su dignidad. Poniendo a la persona en su justo lugar, subordinando la economía a objetivos de desarrollo integral y de solidaridad, abriendo la cultura a la búsqueda de la verdad, dando su puesto a la sociedad civil y a la ingeniosidad de los ciudadanos que trabajan por el bienestar de sus contemporáneos, crearán las condiciones para que surja un nuevo tipo de relación con el dinero, la producción y el consumo. Es también lo que nos recuerda la tradición ascética cristiana del ayuno y el compartir. Las Iglesias hacen un llamamiento a los cristianos para que coordinen su servicio diaconal a nivel local y global con vistas a ayudar a las personas en situación de precariedad y a contribuir al desarrollo de una sociedad más equitativa».

Los Obispos de la Comisión de Relaciones Interconfesionales queremos terminar
este mensaje para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2013
manifestando nuestra cercanía a los muchos cristianos que por causa de su fe sufren
persecución y discriminación, como los cristianos dalits de la India. Llegan continuamente noticias que nos entristecen de actos violentos contra comunidades
cristianas en varios países de mayoría musulmana, como Pakistán, Nigeria, Egipto,
Sudán, etc. Elevamos una oración al Señor y una plegaria a todos los hombres de
buena voluntad para que cesen estos actos que van contra la dignidad de la persona
humana, creada a imagen y semejanza de Dios, y contra la libertad religiosa, que es
un derecho fundamental del ser humano. ¡Que la Semana de Oración por la Unidad
de los Cristianos 2013, junto a impulsar a todos cristianos hacia la unidad visible tan
deseada por el Señor, nos lleve también a hacernos solidarios con el sufrimiento de
muchos hermanos nuestros en la fe y con sus anhelos de libertad y de justicia!

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