FLORES A MARÍA: Día 27

 

 

Ntra.Sra. Perpetuo Socorro

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Madre de Dios de la Pasión) es una advocación mariana, patrona de los Redentoristas. La imagen original es un icono procedente de Creta y venerado en Roma en la iglesia de los agustinos, a finales del siglo XV, y desde 1866 en la iglesia de San Alfonso del Esquilino, en Roma. Unos los sitúan entre los siglos X y XI, y otros a comienzos del siglo XV. Su festividad se celebra el 27 de junio.

El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Madre con el Niño Jesús. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre Santísima quien lo sostiene en sus brazos. El cuadro nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte. Hoy la Virgen cuida de todos sus hijos que a ella acuden con plena confianza.

Historia

En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Era un hombre muy piadoso y devoto de la Virgen María. Cómo habrá llegado a sus manos dicha pintura, no se sabe. ¿Se le habría confiado por razones de seguridad, para protegerla de los sarracenos? Lo cierto es que el mercader estaba resuelto a impedir que el cuadro de la Virgen se destruyera como tantos otros que ya habían corrido con esa suerte.

Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante  tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al puerto de Roma.

Cae la pintura en manos de una familia

Tenía el mercader un amigo muy querido en la ciudad de Roma así que decidió pasar un rato con él antes de seguir adelante. Con gran alegría le mostró el cuadro y le dijo que algún día el mundo entero le rendiría homenaje a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir que sus días estaban contados, llamó a su amigo a su lecho y le rogó que le prometiera que, después de su muerte, colocaría la pintura de la Virgen en una iglesia digna o ilustre para que fuera venerada públicamente. El amigo accedió a la promesa pero no la llegó a cumplir por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen.

Pero la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia sino para que fuera venerada por todo el mundo, tal y como había profetizado el mercader. Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia, de lo contrario, algo terrible sucedería. El hombre discutió con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se le burló, diciéndole que era un visionario. El hombre temió disgustar a su esposa, por lo que las cosas quedaron igual. Nuestra Señora, por fin, se le volvió a aparecer y le dijo que, para que su pintura saliera de esa casa, él tendría que irse primero. De repente el hombre se puso gravemente enfermo y en pocos días murió. La esposa estaba muy apegada a la pintura y trató de convencerse a sí misma de que estaría más protegida en su propia casa. Así, día a día, fue aplazando el deshacerse  de la imagen. Un día, su hijita de seis años vino hacia ella apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. La Señora le había dicho que le dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia; y, que si no, todos los de la casa morirían.

La mamá de la niñita estaba espantada y prometió obedecer a la Señora. Una amiga, que vivía cerca, oyó lo de la aparición. Fue entonces a ver a la señora y ridiculizó todo lo ocurrido. Trató de persuadir a su amiga de que se quedara con el cuadro, diciéndole que si fuera ella, no haría caso de sueños y visiones. Apenas había terminado de hablar, cuando comenzó a sentir unos dolores tan terribles, que creyó que se iba a morir. Llena de dolor, comenzó a invocar a Nuestra Señora para que la perdonara y la ayudara. La Virgen escuchó su oración. La vecina tocó la pintura, con corazón contrito, y fue sanada instantáneamente. Entonces procedió a suplicarle a la viuda para que obedeciera a Nuestra Señora de una vez por todas.

Accede la viuda a entregar la pintura

Se encontraba la viuda preguntándose en qué iglesia debería poner la pintura, cuando el cielo mismo le respondió. Volvió a aparecérsele la Virgen a la niña y le dijo que le dijera a su madre que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la basílica de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. Esa iglesia era la de S. Mateo, el Apóstol.

La señora se apresuró a entrevistarse con el superior de los Agustinos quienes eran los encargados de la iglesia. Ella le informó acerca de todas las circunstancias relacionadas con el cuadro. La pintura fue llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499. En el camino de la residencia de la viuda hacia la iglesia, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. Colgaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amado y venerado por todos los de Roma como una pintura verdaderamente milagrosa, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias.

En 1798, Napoleón y su ejército francés tomaron la ciudad de Roma. Sus atropellos fueron incontables y su soberbia, satánica. Exilió al Papa Pío VII y, con el pretexto de fortalecer las defensas de Roma, destruyó treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, la cual quedó completamente arrasada. Junto con la iglesia, se perdieron muchas reliquias y estatuas venerables. Uno de los Padres Agustinos, justo a tiempo, había logrado llevarse secretamente el cuadro.

Cuando el Papa, que había sido prisionero de Napoleón, regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de S. Eusebio y después la casa y la iglesia de Sta. María en Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres Agustinos, en Posterula. Allí permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada.

Hallazgo de un sacerdote Redentorista

Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas, estableció su cede principal en Roma donde construyeron un monasterio y la iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, el historiador de la casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían. En sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Un día decidió contarle a sus hermanos sacerdotes sobre sus investigaciones: La iglesia actual de  San Alfonso estaba construida sobre las ruinas de la de San Mateo en la que, durante siglos, había sido venerada, públicamente, una pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Entre los que escuchaban, se encontraba el Padre Michael Marchi, el cual se acordaba de haber servido muchas veces en la Misa de la capilla de los Agustinos de Posterula cuando era niño. Ahí en la capilla, había visto la pintura milagrosa. Un viejo hermano lego que había vivido en San Mateo, y a quien había visitado a menudo, le había contado muchas veces relatos acerca de los milagros de Nuestra Señora y solía añadir: “Ten presente, Michael, que Nuestra Señora de San Mateo es la de la capilla privada. No lo olvides”. El Padre Michael les relató todo lo que había oído de aquel hermano lego.

Por medio de este incidente los Redentoristas supieron de la existencia de la pintura, no obstante, ignoraban su historia y el deseo expreso de la Virgen de ser honrada públicamente en la iglesia.

Ese mismo año, a través del sermón inspirado de un jesuita acerca de la antigua pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocieron los Redentoristas la historia de la pintura y del deseo de la Virgen de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. El santo Jesuita había lamentado el hecho de que el cuadro, que había sido tan famoso por milagros y curaciones, hubiera desaparecido sin revelar ninguna señal sobrenatural durante los últimos sesenta años. A él le pareció que se debía a que ya no estaba expuesto públicamente para ser venerado por los fieles. Les imploró a sus oyentes que, si alguno sabía dónde se hallaba la pintura, le informaran dueño lo que deseaba la Virgen.

Los Padres Redentoristas soñaban con ver que el milagroso cuadro fuera nuevamente expuesto a la veneración pública y que, de ser posible, sucediera en su propia Iglesia de San Alfonso. Así que instaron a su Superior General para que tratara de conseguir el famoso cuadro para su Iglesia. Después de un tiempo de reflexión, decidió solicitarle la pintura al Santo Padre, el Papa Pío IX. Le narró la historia de la milagrosa imagen y sometió su petición.

El Santo Padre escuchó con atención. Él amaba dulcemente a la Santísima Virgen y le alegraba que fuera honrada. Sacó su pluma y escribió su deseo de que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Sta. María la Mayor y S. Juan de Letrán. También encargó a los Redentoristas de que hicieran que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera conocida en todas partes.

Aparece y se venera, por fin, el cuadro de Nuestra Señora

Ninguno de los Agustinos de ese tiempo había conocido la Iglesia de San Mateo. Una vez que supieron la historia y el deseo del Santo Padre, gustosos complacieron a Nuestra Señora. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios. Todo había sido planeado por la Divina Providencia en una forma verdaderamente extraordinaria.

A petición del Santo Padre, los Redentoristas obsequiaron a los Agustinos una linda pintura que serviría para reemplazar a la milagrosa.

La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevado en procesión solemne a lo largo de las vistosas y alegres calles de Roma antes de ser colocado sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso. La dicha del pueblo romano era evidente. El entusiasmo de las veinte mil personas que se agolparon en las calles llenas de flores para la procesión dio testimonio de la profunda devoción hacia la Madre de Dios

A toda hora del día, se podía ver un número de personas de toda clase delante de la pintura, implorándole a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que escuchara sus oraciones y que les alcanzara misericordia. Se reportaron diariamente muchos milagros y gracias.

Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha difundido por todo el mundo. Se han construido iglesias y santuarios en su honor, y se han establecido archicofradías. Su retrato es conocido y amado en todas partes.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

Santísima Virgen María, que para inspirarme confianza habéis querido llamaros Madre del Perpetuo Socorro!

Yo os suplico me socorráis en todo tiempo y en todo lugar; en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades, en todas las miserias de la vida y, sobre todo, en el trance de la muerte.

Concédeme, ¡oh amorosa Madre!, el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Vos; porque estoy cierto de que, si soy fiel en invocaros, Vos seréis fiel en socorrerme.

Alcanzadme, pues, la gracia de acudir a Vos sin cesar con la confianza de un hijo, a fin de que obtenga vuestro perpetuo socorro y la perseverancia final.

Bendecidme y rogad por mí ahora y en la hora de mi muerte. Amén. 

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Rogad a Jesús por mí y salvadme.

Fuente: corazones.org | diosmisericordia

§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§

Queremos dedicar  este mes de mayo a distintas advocaciones de la Virgen María. Son muchas las advocaciones de nuestra Madre María y hemos hecho una selección de 31 de ellas que iremos publicando cada día de este mes. Salvo en algún caso puntual, como Fátima, la festividad de las advocaciones presentadas no se corresponde con la fecha de publicación de la misma.

 

Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

FLORES A MARÍA: Día 26

Nuestra Señora del Buen Consejo

Nuestra Señora del Buen Consejo

Es una advocación mariana de la Iglesia Católica, venerada entre los fieles de la ciudad de Genazzano y la Iglesia universal. Pío IX incluyó en las letanías lauretanas las palabras “Madre del Buen Consejo”, en veneración a esta advocación. Su festividad es el 26 de abril.

En el siglo IV de nuestra era, cuando el cristianismo había sido públicamente reconocido en el Imperio Romano. Los patricios y la corte imperial habían establecido nuevamente sus dominios en las villas junto a los centros más importantes de Roma. Durante el gobierno del papa san Marcos (336d.C.), los paganos desaparecieron y se dio la primera edificación de un templo bajo la advocación de la Virgen María, como del Buen Consejo. Durante muchos siglos el sitio había perdido toda su importancia histórica.

Los Padres Agustinos se encontraban en Genazzano ya en el siglo XIII, pero tenían su monasterio fuera del pueblo. Un siglo después, fueron llamados para regir la iglesia parroquial en el centro de la villa en 1356, con el objetivo de brindar la asistencia pastoral a la comunidad y para la debida conservación del edificio. Para el siglo XV, la iglesia se había venido desvencijando tanto que algunos temían su total colapso. Pocos, tenían interés en repararla, posiblemente porque había iglesias más nuevas y mejores en el pueblo. Para la restauración del templo antiguo tomó un papel importante la terciaria agustina Petruccia de Nocera, viuda, dedicada a la oración y a servicios en el Templo. Pidió permiso a los frailes, para dar en patrimonio al templo su herencia con la que se restablecería nuevamente la estructura deteriorada, pero no pudo terminar el proyecto por falta de dinero. Sin embargo, ella no se dejó dominar por los obstáculos; estaba determinada a hacer todo lo que pudiese para ver la iglesia completada. Sentía que Nuestra Señora había inspirado el trabajo y que Ella lo apoyaría cuando fuese su tiempo. Decía que algún día «la gran Señora vendría a tomar posesión de ella». Petruccia entonces recurrió a sacrificios y oraciones más fervorosas.

Un poco después, durante la fiesta del pueblo, el 25 de abril, día de San Marcos de 1467, muchas personas estaban congregadas en la plaza del mercado pasando un buen rato, no se sabe porque ya no rendían honor a Nuestra Señora del Buen Consejo en esos días, como lo habían hecho sus antepasados en siglos anteriores.

Cuenta la leyenda que se escuchó del cielo una música angelical; un rayo de luz bajo hasta la pared del fondo de la capilla inconclusa, las campanas repicaban, seguido todos los campanarios sonaron al unísono. Una multitud de personas vieron como una nube descienden sobre la iglesia; la nube se disipó poco a poco, revelando un retrato de María que descansaba en una cornisa estrecha cerca de un muro sin terminar, descubriendo la pintura que representa a la Virgen del Buen Consejo con su Hijo en brazos.

MILAGRO Y APROBACIÓN

Durante este tiempo, dos extranjeros procedentes de Scutari, Albania, llegaron a Genazzano buscando la milagrosa pintura de la Virgen. Ellos contaron su testimonio. Scutari fue la última ciudad tomada por los turcos en su invasión de Albania. Cuando comprendieron que ya no podían resistir más, le pidieron consejo a la Virgen sobre qué hacer para mantener su fe católica en aquellas circunstancias. Esa noche, ante el asombre de los dos albaneses la imagen de la Virgen se desprendió de la pared y elevándose por los cielos se comenzó a trasladar lentamente hacia el oeste. Así pudieron seguirla, cruzar el mar adriático que separa Albania de Italia, hasta que llegaron a Genazzano. Así decidieron quedarse en Genazzano para vivir cerca de su Señora, que también se había refugiado. Al corroborar su historia, se vio que había un espacio vacío del tamaño de la imagen en el yeso de la iglesia en Scutari en Albania, que milagrosamente se trasladó de Albania a Genazzano, Italia como respuesta a las plegarias.

La noticia de la aparición llegó hasta Roma, y el papa Paulo II consideró que debían investigar y estudiar dichos sucesos. Ese mismo año se estableció dicha comisión. Mandó a dos obispos como comisionados a examinar y estudiar los acontecimientos extraordinarios. Después de una cuidadosa investigación, el papa y los comisionados quedaron convencidos de que la pintura era verdaderamente Nuestra Señora del Buen Consejo, que había sido venerada por siglos en el pequeño pueblo de Scutari.

La pintura, ahora conocida como Nuestra Señora del Buen Consejo, está en una capa delgada de yeso tan delgada como una cáscara de huevo y está suspendida sin soporte. Ninguna habilidad humana podría haber tomado con éxito la pintura de la pared sin romperla. Ninguna mano humana podría haberla traído a través del mar Adriático y colocarla en el borde angosto de la iglesia sin sujetarla.

Debido al evento milagroso, la iglesia en Genazzano se completó y comenzaron las peregrinaciones. Pronto una maravillosa lluvia de gracias y milagrosas curaciones comenzaron a suceder. En los primeros seis meses, se registraron más de 170 milagros.

VENERACIÓN PAPAL

Algunos papas de la Iglesia católica le han rendido homenajes a esta advocación.

  • Pío V como exvoto envió un corazón de oro;
  • Urbano VII, en 1630 fue en peregrinación para pedir la ayuda durante una plaga;
  • Inocencio XI, coronó la imagen como “Nuestra Señora del Buen Consejo” en el año 1682 en la Basílica del Vaticano.
  • En 1727, el Papa Benedicto XIII otorgó un cargo y misa a Nuestra Señora del Buen Consejo para el 25 de abril, pero se celebró un día después para evitar el conflicto con la fiesta de San Marcos.
  • En 1753 el papa Benedicto XIV aprobó la Cofradía de Nuestra Señora del Buen Consejo, y él mismo fue su primer miembro. Muchos otros papas siguieron su ejemplo y se unieron a la Cofradía.
  • El papa Pío IX fue a Genezzano en peregrinaje en 1846, y varias veces invocó a esta virgen; Como papa, entronizó una bella copia de la imagen milagrosa sobre el altar de la capilla paulina en el Vaticano. Introdujo en la letanía del rosario la invocación Madre del Buen Consejo.
  • Pío XII la escogió como la patrona de su pontificado.
  • El Papa León XIII fue especialmente devoto, elevó el Santuario a la categoría de Basílica Menor el 7 de marzo de 1903.
  • Muchos santos y beatos le han rendido  veneración. San Alfonso María de Ligorio fue a Genezzano en peregrinaje en 1746, y varias veces invocó a Nuestra Señora y hasta tenía una imagen de ella en su estudio.

En la Segunda Guerra Mundial, una bomba atravesó el techo de la basílica y explotó en el santuario, destruyendo todo el altar principal, pero la imagen de la virgen permaneció sin daño alguno.

TÍTULO DE MADRE DEL BUEN CONSEJO

Son muchos y todos ellos magníficos y gloriosos, los títulos que la Iglesia da a la Madre de Dios en las Letanías Lauretanas, pero es particularmente bello el de Madre del Buen Consejo porque:

  • Es la Obra del Eterno Consejo
  • Fue llena, de manera singular, del Don de Consejo
  • Y, debemos recurrir a Ella para obtener este Don.
  1. OBRA DEL ETERNO CONSEJO quiere decir que Dios, desde toda la eternidad, pensó en María y la miró con complacencia; la amó con especial afecto y quiso hacer de Ella la Obra Maestra de su Infinito Poder, Sabiduría y Bondad, puesto que desde toda la eternidad la eligió y predestinó para ser la Madre de su Divino Hijo.
  2. LLENA DE MANERA SINGULAR DEL DON DE CONSEJO. El Don de Consejo, don del Espíritu Santo por el cual somos iluminados para conocer y para escoger siempre entre todas las cosas, aquella que mejor sirve para la Gloria de Dios y para nuestra salvación. De este Don estuvo singularmente llena María Santísima (y de todos los Dones y de todas las gracias) por lo que Ella supera incomparablemente a toda la humanidad.
  3. DEBEMOS RECURRIR A ELLA PARA OBTENER ESTE DON y así poder conocer, escoger y hacer siempre lo mejor para Gloria de Dios y bien del alma. Tenemos necesidad del Don de Consejo para defender nuestra Fe, para guardar el gran tesoro de la gracia de Dios, para huir del ambiente anticristiano, de todo el mal que nos rodea.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO

Mírame a tus pies,
Virgen bondadosa,
para conseguir de ti la gracia
de acertar en mi elección de estado.

No busco otra cosa que cumplir perfectamente
la voluntad de tu Hijo a lo largo de mi vida.
Deseo ardientemente escoger aquel estado
en que me sienta más feliz a la hora de la muerte.

Madre del buen consejo,
hazme oír Tú voz de tal manera
que aleje toda duda de mi mente.
Pues que Tú la Madre del Salvador,
te corresponde también ser la madre de mi salvación.

Si Tú no me das un rayo de Sol divino,
¿qué luz me podrá alumbrar?
Si Tú , Madre de la divina Sabiduría, no me instruyes,
¿quién va a ser mi maestra?

Oír, pues, ¡oh María!, mis humildes plegarias.
Ayúdame a vencer mis dudas y vacilaciones
y mantenerme en el camino recto
que conduce a la vida eterna,
pues Tú la Madre del Amor hermoso,
de la sabiduría y de la santa esperanza,
en quien se hallan los frutos del honor y la santidad.

María, te agradecemos por la forma como nos aconsejas,
con una gran suavidad y con una gran bondad.
Tú rompes nuestros planes, María, porque quieres lo mejor de cada uno de tus hijos.
Danos un corazón manso y humilde
de tal manera que estemos abiertos a tus consejos,
a los consejos de mis hermanos,
a saber escuchar y a saber superar,
a saber aconsejar sin herir al prójimo,
aunque sean consejos que nos lleven a la cruz
implorando de tu materna piedad el Buen Consejo
para cumplir la voluntad de Dios y merecer la gracia
si ésta será conveniente a mi eterna salvación. Amén.

Rezar Padrenuestro, Ave María y gloria.

Fuente: Virgen Santa María

§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§

Queremos dedicar  este mes de mayo a distintas advocaciones de la Virgen María. Son muchas las advocaciones de nuestra Madre María y hemos hecho una selección de 31 de ellas que iremos publicando cada día de este mes. Salvo en algún caso puntual, como Fátima, la festividad de las advocaciones presentadas no se corresponde con la fecha de publicación de la misma.
Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Regina Coeli 24 de mayo de 2020

Palabras del Papa  antes del Regina Coeli

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, en Italia y en otros países, celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor. El pasaje del Evangelio (cf. Mt 28, 16-20) nos muestra a los Apóstoles reunidos en Galilea, “en la montaña que Jesús les había indicado” (v. 16). Aquí tiene lugar el último encuentro del Señor Resucitado con los suyos. La “Montaña” tiene una fuerte carga simbólica y evocadora. En una montaña Jesús proclamó las Bienaventuranzas (cf. Mt 5:1-12); en la montaña se retiraba a orar (cf. Mt 14:23); allí acogía a las multitudes y curaba a los enfermos (cf. Mt 15,29). Pero esta vez, en la montaña, ya no es el Maestro quien actúa y enseña y cura, sino que es Aquel resucitado que pide a los discípulos que actúen y anuncien, confiándoles a ellos el mandato de continuar su obra.

Los inviste con la misión a todo el pueblo. Dice: “Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observa todo lo que os he mandado” (vv. 19-20). El contenido de la misión confiada a los apóstoles son éstos: anunciar, bautizar, enseñar a caminar por el camino trazado por el Maestro, que es el Evangelio, el Evangelio vivo. Este mensaje de salvación implica, en primer lugar, el deber del testimonio, sin testimonio no se puede anunciar a lo que también nosotros, discípulos de hoy, estamos llamados a dar cuenta de nuestra fe. Ante una tarea tan exigente, y pensando en nuestras debilidades, nos sentimos inadecuados, como seguramente se sintieron también los mismos Apóstoles. Pero no hay que desanimarse, recordando las palabras que Jesús les dirigió antes de ascender al Cielo: “Estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (v. 20).

Esta promesa asegura la constante y consoladora presencia de Jesús entre nosotros. Pero, ¿de qué modo se realiza esta presencia? A través de su Espíritu, que conduce a la Iglesia a caminar en la historia como la compañera de cada hombre. Ese Espíritu que, enviado por Cristo y el Padre, obra la remisión de los pecados y santifica a todos aquellos que, arrepentidos, se abren con confianza a su don.

Con la promesa de permanecer con nosotros hasta el final de los tiempos, Jesús inaugura el estilo de su presencia en el mundo como el Resucitado, Jesús está presente en el mundo pero con otro estilo, con el estilo del Resucitado, es decir: una presencia que se revela en la Palabra, en los Sacramentos, en la constante e interior acción del Espíritu Santo. La fiesta de la Ascensión nos dice que Jesús, aunque habiendo ascendido al Cielo para morar gloriosamente a la derecha del Padre, está todavía y siempre entre nosotros, de ahí derivan nuestra fuerza, nuestra perseverancia y nuestra alegría, justamente en la presencia de Jesús entre nosotros con la fuerza del Espíritu Santo.

Que la Virgen María acompañe nuestro camino con su protección maternal: de Ella aprendemos la dulzura y el coraje de ser testigos en el mundo del Señor resucitado.

Palabras del Papa después del Regina Coeli

Queridos hermanos y hermanas,

Unámonos espiritualmente con los fieles católicos de China, que están celebrando hoy, con particular devoción, la fiesta de la Santísima Virgen María, auxilio de los cristianos y patrona de China, venerada en el santuario de Sheshan en Shanghai.

Confiamos a la guía y a la protección de nuestra Madre Celestial a los pastores y fieles de la Iglesia Católica en ese gran país, para que sean fuertes en la fe y firmes en la unión fraternal, testigos alegres y promotores de caridad y fraterna y buenos ciudadanos.

Queridos hermanos y hermanas católicos en China, deseo aseguraros que la Iglesia universal, de la cual son parte integrante, comparten sus esperanzas y los sostiene en sus pruebas de la vida. Ella os acompaña con la oración por una nueva efusión del Espíritu Santo, para que en vosotros pueda resplandecer la luz y la belleza del Evangelio, el poder de Dios para la salvación de todos los que creen.

Al expresaros a todos vosotros una vez más mi gran y sincero afecto, les imparto una especial Bendición. ¡Que Nuestra Señora os proteja siempre!

Finalmente, confiamos a la intercesión de María Auxiliadora a todos los discípulos del Señor y a todas las personas de buena voluntad que, en estos tiempos difíciles, en todas partes del mundo trabajan con pasión y compromiso por la paz, por el diálogo entre las naciones, por el servicio a los pobres, por el cuidado de la creación y por la victoria de la humanidad sobre toda enfermedad del cuerpo, el corazón y el alma.

Hoy también se celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, dedicada este año al tema de la narración. Que este evento nos anime a narrar y compartir historias constructivas, que nos ayuden a entender que todos somos parte de una historia más grande que nosotros mismos y que podemos mirar hacia el futuro con esperanza, si realmente nos cuidamos como hermanos los unos a los otros.

Hoy, en el día de María Auxiliadora, dirijo un afectuoso y cordial saludo a los Salesianos y Salesianas. Recuerdo con gratitud la formación espiritual que recibí de los hijos de Don Bosco.

Hoy habría tenido que ir a Acerra, para apoyar la fe de esa población y el compromiso de todos los que trabajan para combatir la tragedia de la contaminación en la llamada Tierra de fuego. Mi visita ha sido pospuesta; sin embargo, envío al Obispo, a los sacerdotes, a las familias y a toda la comunidad diocesana mis saludos, mi bendición y mi ánimo, en espera de encontrarnos lo antes posible. ¡Iré, seguro!

Y hoy es también el quinto aniversario de la Encíclica Laudato si’, con la que intentamos llamar la atención sobre el clamor de la Tierra y los pobres. Gracias a la iniciativa del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, la Semana Laudato si’, que acabamos de celebrar, desembocará en un año especial de la  Laudato si’, un año especial para reflexionar sobre la encíclica, desde el 24 de mayo de este año hasta el 24 de mayo del próximo año, por ello Invito a todas las personas de buena voluntad a unirse, para cuidar de nuestro casa común y de nuestros hermanos más frágiles. En la página web se publicará la oración dedicada a este año, hay que rezarla.

Les deseo a todos un buen domingo y por favor no se olviden de rezar por mí, buen almuerzo y adiós.

Por: Raquel Anillo | Fuente: Zenit
Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

FLORES A MARÍA: Día 25

Nuestra Señora del Puy

Nuestra Señora del Puy

Nuestra Señora del Puy o la Virgen del Puy es una advocación de la Virgen María, y la patrona de Estella. En francés de Auvernia puy significa ‘montículo, colina’, y se refiere a que la imagen de la virgen se encontró en lo alto de una colina. Fue coronada el 25 de mayo de 1958.

HISTORIA:

Corría mayo del año de 1085 cuando unos pastores de la población de Abárzuza, cercana a Estella, y que llevaban varios días pastando sus ovejas en la colina del Puy vieron durante varias noches como una lluvia de estrellas caían sobre el susodicho cerro. Más concretamente sobre una cueva que estaba oculta por matorrales, espinas y abrojos, como dice el cántico a nuestra Virgen.

El Rey de Navarra y Aragón era Sancho Ramírez. En Pamplona residía el Obispo de Navarra, Pedro de Roda. El del honor de Estella era Lope Arnal y el Real Monasterio de Irache lo gobernaba el abad mitrado san Veremundo.

La curiosidad de los hechos les llevó a interesarse sobre tan grandiosos acontecimientos. Los pastores se acercaron hacia la zona donde se dirigían las prodigiosas luces y se encontraron con una cueva, y en ella se hallaba una imagen de Nuestra Señora la Madre de Dios, la cual en su regazo y sujetándolo con su mano izquierda sostenía a su Hijo.

Ante estos acontecimientos, los pastores se dirigieron a los clérigos de Estella. Les explicaron los hechos de los que fueron testigos. Los clérigos, junto con los pastores, subieron la colina del Puy para de verificar los que los pastores “dobleros” Les explicaron. Decimos “dobleros”, ya que es uno de los gentilicios de los oriundos de Abárzuza.

Pedro de la Roda, a la sazón Obispo de Pamplona, recibió con gran placer mariano la noticia que le traían sus clérigos de Estella, y raudo y veloz comunicó al Rey Sancho Ramírez la buena nueva. El Rey de Navarra estaba batallando con sus tropas en la conquista de Toledo, junto a su primo el rey de Castilla, Alfonso VI, y recibió la noticia de la aparición de la imagen de Nuestra Señora con gran fervor y júbilo.

El Rey Sancho Ramírez, dejando conquistada la ciudad de Toledo y protegida ésta por sus tropas, se desplazó al galope hasta la ciudad del Ega para poder verla in situ y de ese modo poder venerar la imagen de los acontecimientos, la Virgen del Puy de Estella.

El Rey Sancho Ramírez vio que el lugar no era el más adecuado para la veneración de la imagen, ya que consideraba que los fieles debían estar más agradablemente para realizar los cultos pertinentes a la Virgen. Por ello mandó nuestro Rey que se realizase un traslado solemne de la imagen, desde la cueva de la colina del Puy hasta la parroquia del poblado de Lizarra, San Pedro de Lizarra.

El Rey Sancho Ramírez y el Obispo Pedro de la Roda, acompañados por una muchedumbre de estellicas y foráneos iniciaron el descenso hacia la iglesia de San Pedro de Lizarra y al poco de iniciarse la procesión, justo cuando ésta llegaba al humilladero la imagen se hizo “inmóvile”. No se quería mover de los parajes en que apareció. Todos los intentos por seguir adelante con la imagen fueron inútiles.

Ante tal prodigio el Rey Sancho Ramírez y todos los que le acompañaban se convencieron de que la imagen de Santa María quería ser venerada en el lugar donde la encontraron los pastores “dobleros” de Abárzuza y donde estuvo tanto tiempo oculta de las destrucciones y profanaciones de las hordas moras.

La historia nos dice que en el año 711, gobernando el Rey visigodo Rodrigo, 7.000 musulmanes al mando de Táriq Ibn Ziyad invadieron su reino, la Hispania. La invasión sarracena llegó a todos los rincones de la península y tuvieron presencia contrastada en toda Navarra. En alguna de las correrías de los moros por Navarra, los visitantes de la ermita o iglesia de de la Virgen la escondieron en una cueva cercana a ella para protegerla del invasor. Allí estuvo oculta y protegida de las manos musulmanas hasta que transcurrido el tiempo desaparecieron los pobladores que la escondieron y que mantenían el secreto de su escondite. Con ellos desapareció la imagen de Nª Sª para todos los habitantes de Estella, hasta que ante los ojos de los pastores “dobleros” de Abárzuza ocurrieron los prodigios de las luces de estrellas.

Lo que sí está claro es que alguien escondió la imagen en la cueva donde posteriormente se encontró, y que nadie del lugar tenía conocimiento de ello, ya que de lo contrario se hubiese venerado por los habitantes de la zona.

Existe una leyenda que los franceses alimentan con gran cariño chauvinista, y que quieren explicar la aparición de la imagen. Peregrinos de Le Puy en Velay, ciudad del Alto Loira que está en uno de los caminos de Santiago francés, guiados por Gotescalco trajeron su imagen para llevarla hasta Santiago de Compostela y a su paso por Estella, año 950, también trajeron su devoción a su Virgen. Esta Virgen se quedó entre nosotros y se veneraba en la ciudad. Posteriormente se escondió en la cueva para protegerla de los desmanes de los sarracenos y allí la encontraron los pastores de Abárzuza en 1085.

De todas formas el benemérito Madrazo y otros arqueólogos sostienen que su origen es visigótico o visigodo, y eso quiere decir que esta imagen es anterior a la invasión morisca de España. Por tanto la validez de que los primeros moradores de la ciudad de Estella, ante las incursiones moriscas en la zona, tuvieron a bien el esconder la imagen de la Virgen María en un lugar alejado de la misma ciudad pero en término de ella.

Pedro Zorrilla, sostiene fundamentadamente, que el nombre del Puy viene del Puyo, y que por apócope aparece del Puy. Puyo en el lenguaje del Reyno de Navarra significaba altura. En el libro Becerro del Puy a la Virgen se la llama en latín Santa María del Podio, que significa colina, otero. Lo mismo ocurre con el vocablo catalán Puig. Todas estas palabras, Puyo, Puy, Puig, tiene su origen en una modificación del vocablo celta “pech o puch”, que significa “montaña”.

RECONOCIMIENTOS:

Las primeras citas históricas documentadas son de mediados del s. XII; en 1174 el obispo de Pamplona Pedro de París, concede a «los Sesenta Cofrades de Estella, llamados Cofrades de Santiago» la iglesia de Nuestra Señora del Puy con derecho a elegir capellán propio y ser enterrados en el santuario. El obispo sería a su vez cofrade y protector de la Cofradía e Iglesia. Los períodos de máxima expansión del culto y esplendor de la cofradía declinan a principios del s. XIV; en 1323 y debido a sus disputas con Santa María de Salas, se dispuso su disolución, pasando al patronato de la Corona. Desde mediados del s. XIV los vicarios encargados del Puy pasan a ser intitulados priores.

LA IMAGEN DE LA VIRGEN:

La imagen titular, patrona de la ciudad de Estella (que fue coronada canónicamente el 25 de mayo de 1958) es un ejemplo bellísimo de escultura gótica (c. 1300-1320) en la que la influencia francesa de tipo cortesano se suaviza hasta humanizarse entrañablemente, en rasgos y actitudes. Es una talla de notable tamaño (100 cms. de altura) chapeada en plata en la que la Madre se muestra de frente sentada sobre un pequeño escabel con el Niño colocado sobre su rodilla izquierda.

La devoción al Puy está muy difundida por Estella y su Merindad. Se festeja el 25 de mayo.

Por: Cristina Huete García | Fuente: hagiopedia.blogspot.com
Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

La Ascensión del Señor

AscensionSenor_180416

Solemnidad Litúrgica

Hoy la Iglesia celebra la Solemnidad de la Ascensión de nuestro Señor Jesucristo, el cual, cuarenta días después de la Resurrección, fue elevado al Cielo delante de sus discípulos, para sentarse a la derecha del Padre, hasta que venga en su gloria para juzgar a vivos y muertos.

Luego que el Señor Jesús se apareció a sus discípulos fue elevado al cielo. Este acontecimiento marca la transición entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha del Padre. Marca también la posibilidad de que la humanidad entre al Reino de Dios como tantas veces lo anunció Jesús. De esta forma, la ascensión del Señor se integra en el Misterio de la Encarnación, que es su momento conclusivo.

El acontecimiento

Esta solemnidad ha sido trasladada al domingo 7º de Pascua desde su día originario, el jueves de la 6º semana de Pascua, cuando se cumplen los cuarenta días después de la resurrección, conforme al relato de san Lucas en su Evangelio y en los Hechos de los Apóstoles; pero sigue conservando el simbolismo de la cuarentena: como el Pueblo de Dios anduvo cuarenta días en su Éxodo del desierto hasta llegar a la tierra prometida, así Jesús cumple su Exodo pascual en cuarenta días de apariciones y enseñanzas hasta ir al Padre. La Ascensión es un momento más del único misterio pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo, y expresa sobre todo la dimensión de exaltación y glorificación de la naturaleza humana de Jesús como contrapunto a la humillación padecida en la pasión, muerte y sepultura.

Al contemplar la ascensión de su Señor a la gloria del Padre, los discípulos quedaron asombrados, porque no entendían las Escrituras antes del don del Espíritu, y miraban hacia lo alto. Intervienen dos hombres vestidos de blanco, es una teofanía, la misma de los dos hombres que Lucas describe en el sepulcro (24,4). En ellos la Iglesia Madre judeo-cristiana veía acertadamente la forma simbólica de la divina presencia del Padre, que son Cristo y el Espíritu. Las palabras de los dos hombres son fundamentales: Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo, volverá como le habéis visto marcharse (Hechos 1,11). En un exceso de amor semejante al que le llevó al sacrificio, el Señor volverá para tomar a los suyos y para estar con ellos para siempre; y se mostrará como imagen perfecta de Dios, como icono transformante por obra del Espíritu, para volvernos semejantes a él, para contemplarlo tal como él es (1 Juan 3,1-12). Contemplando en la liturgia el icono del Señor – sobre todo en la Eucaristía – intuimos el rostro de Dios tal como es y como lo veremos eternamente. Y lo invocamos para que venga ahora y siempre.

En el relato de este misterio según el Evangelio de san Mateo (28,19-20), el Señor envía a los discípulos a proclamar y a realizar la salvación, según el triple ministerio de la Iglesia: pastoral, litúrgico y magisterial: Id y haced discípulos de todos los pueblos (por el anuncio profético y el gobierno pastoral, formando y desarrollando la vida de la Iglesia), bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo (aplicándoles la salvación, introduciendo sacramentalmente en la Iglesia); y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado (mediante el magisterio apostólico y la vida en la caridad, el gran mandato). Se está cumpliendo el plan de Dios, y la salvación, anunciada primero a Israel, es proclamada a todos los pueblos. En esta obra de conversión universal, por larga y laboriosa que pueda ser, el Resucitado estará vivo y operante en medio de los suyos: Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

El misterio

La lectura apostólica que propone la Iglesia interpreta perfectamente el acontecimiento de la Ascensión del Señor, adentrándonos en el misterio del ingreso del resucitado en el santuario celeste. Ahora podemos decir con el canto del Santo que los cielos y la tierra están llenos de la gloria de Dios (En Isaías 6,3 sólo se nombraba a la tierra). Ahora, con la ascensión de la humanidad del Hijo de Dios, conmemorada en el misterio litúrgico, sobre la que reposa la gloria del Padre, adorada por los ángeles, también nosotros somos unidos por la gracia a esta alabanza eterna, en el cielo y en la tierra. Estamos en el penúltimo momento del misterio pascual, antes de la donación del Espíritu Santo al cumplirse los días de la cincuentena, el Pentecostés.

La vida cristiana

Las oraciones de esta solemnidad piden que permanezcamos fieles a la doble condición de la vida cristiana, orientada simultáneamente a las realidades temporales y a las eternas. Esta es la vida en la Iglesia , comprometida en la acción y constante en la contemplación. Porque Cristo, levantado en alto sobre la tierra, atrajo hacia sí a todos los hombres; resucitando de entre los muertos envió a su Espíritu vivificador sobre sus discípulos y por él constituyó a su Cuerpo que es la Iglesia, como sacramento universal de salvación; estando sentado a la derecha del Padre, sin cesar actúa en el mundo para conducir a los hombres a su Iglesia y por Ella unirlos a sí más estrechamente y, alimentándolos con su propio Cuerpo y Sangre, hacerlos partícipes de su vida gloriosa. Instruidos por la fe acerca del sentido de nuestra vida temporal, al mismo tiempo, con la esperanza de los bienes futuros, llevamos a cabo la obra que el Padre nos ha confiado en el mundo y labramos nuestra salvación (Vaticano II, Lumen gentium 48).

Testigos de Cristo

La Ascensión de Cristo es también el punto de partida para comenzar a ser testigos y anunciadores de Cristo exaltado que volvió al Padre para sentarse a su derecha. El Señor glorificado continúa presente en el mundo por medio de su acción en los que creen en su Palabra y dejan que el Espíritu actúe interiormente en ellos. El mandato de Jesús es claro y vigente: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”. Por ello, la nueva presencia del Resucitado en su Iglesia hace que sus seguidores constituyan la comunidad de vida y de salvación.

La fuerza del Evangelio

La Ascensión de Cristo al cielo no es el fin de su presencia entre los hombres, sino el comienzo de una nueva forma de estar en el mundo. Su presencia acompaña con signos la misión evangelizadora de sus discípulos.
La comunidad pospascual necesitó de un tiempo para reforzar su fe incipiente en el Resucitado. La Ascensión es el fin de su visibilidad terrena y el inicio de un nuevo tipo de presencia entre nosotros.

Misión de la Iglesia

San Lucas, después de escribir su Evangelio, emprende también con la inspiración divina la tarea de redactar algo de lo que ocurrió después de que Jesús resucitara y subiera a los cielos. Es la historia de los comienzos de la Iglesia, esos tiempos fundacionales en los que el mensaje cristiano comienza a proclamarse como una doctrina nueva y sorprendente que habría de transformar al mundo entero. Así nos refiere que el Señor, antes de subir al trono de su gloria y enviarles la fuerza avasalladora del Espíritu, se les aparece una y otra vez durante cuarenta días, para fortalecerlos en la fe y encenderlos en la caridad, para animarlos con la más viva esperanza.

Toma tu Cruz

Con la Ascensión, el mandato de Jesús cobra una fuerza singular; se comprende el valor de la Pasión y la Muerte. Desde esa nueva perspectiva, la Cruz era la fuerza y la sabiduría de Dios. Desde ese momento se podía hablar de perdón y de conversión, sin dudar del amor y del poder divino de Jesús. Fue posible predicar la conversión, exhortar a los hombres para que se reconciliaran con Dios, lleno de misericordia. Con la Ascensión de Jesucristo el camino está abierto, y los feligreses invitados a recorrerlo de la mano de Él.

Oración

Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y donde nos ha precedido él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Fuente: aciprensa

 

Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

FLORES A MARÍA: Día 24

MariaAuxiliadora_24Mayo

María Auxiliadora

En la fecha de hoy, 24 de mayo, la Iglesia conmemora a la Santísima Virgen, bajo su advocación de María, Auxilio de los Cristianos.

La historia del establecimiento de la fiesta de María Auxiliadora se remonta a la Revolución Francesa, la cual había asestado un duro golpe a la Iglesia y desquiciado completamente a la religión cristiana. Cuando Napoleón Bonaparte asume el poder, restableció el catolicismo en Francia: anula las leyes revolucionarias de proscripción, permite a los sacerdotes regresar a sus iglesias y devuelve catedrales, parroquias y seminarios a obispos. Sin embargo, embriagado por sus triunfos y ambición desordenada, comenzó a exigir al Papa Pío VII algunas cosas que el Pontífice no podía conceder, dando lugar a nuevos conflictos con la Iglesia.

El Papa fue hecho prisionero en el castillo de Fontainebleau por el emperador francés y durante los cinco años que estuvo preso, dedicaba especialmente una parte del tiempo de sus oraciones a María Santísima, Auxilio de los Cristianos para que protegiese a la Iglesia perseguida, desgobernada y desamparada. Los ruegos del Papa fueron escuchados y en 1814 Napoleón firma su abdicación. En 1815, cuando la Iglesia había recuperado su posición y poder espiritual, el Papa para manifestar el agradecimiento de todo el orbe católico a la Virgen María, bajo su advocación de Auxilio de los Cristianos y como un expreso reconocimiento de la infalible protección de la Madre de Dios, instituyó la fiesta de María Auxiliadora en el día 24 de mayo para perpetuar el recuerdo de su entrada triunfal a Roma al volver de su cautiverio en Francia.

Pero sin duda fue San Juan Bosco, el santo de María Auxiliadora, con el que esta advocación mariana encontró el mejor paladín y trampolín para el desarrollo y popularidad, “No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha salvado”… “Cada ladrillo de esta iglesia – se refería a la gran Basílica que en su obsequio empezó el 1863 – es una gracia de la Virgen María”…

Pero será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora. “La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana”.

Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como “central y sintetizador”. La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María. La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacer percibir a María como “Auxiliadora del Pueblo de Dios”.

En 1863 Don Bosco comienza la construcción de la iglesia en Turín. Todo su capital era de cuarenta céntimos, y esa fue la primera paga que hizo al constructor. Cinco años más tarde, el 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración del templo. Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero fue que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco llegará a decir: “No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia”.

Hoy, salesianos y salesianas, fieles al espíritu de sus fundadores  y a través de las diversas obras que llevan entre manos siguen proponiendo como ejemplo, amparo y estímulo en la evangelización de los pueblos el auxilio que viene de Santa María.

ORACIÓN A MARÍA AUXILIADORA DE DON BOSCO

Oh María, Virgen poderosa,
grande e ilustre defensora de la Iglesia,
singular auxilio de los cristianos,
terrible como un ejército ordenado para la batalla,
Tú sola has triunfado de todas las herejías del mundo.
Oh Madre, en nuestras angustias,
en nuestras luchas, en nuestros apuros,
líbranos del enemigo y en la hora de la muerte
llévanos al cielo. Amén

Fuente: aciprensa | Iglesias Católicas

 

 

 

 

Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Solemnidad de la Ascención del Señor, Ciclo A – P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

 

 

solemnidad-ascension-senor

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos». (Mateo 28, 16-20)

«¿Qué hacéis mirando al cielo?»

En la primera lectura, un ángel dice a los discípulos: «Galileos, ¿qué hacéis mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse». Es la ocasión para aclararnos las ideas sobre qué entendemos por «cielo». En casi todos los pueblos, por cielo se indica la morada de la divinidad. También la Biblia usa este lenguaje espacial: «Gloria a Dios en lo alto del cielo y paz en la tierra a los hombres».

Con la llegada de la era científica, todos estos significados religiosos de la palabra «cielo» entraron en crisis. El cielo es el espacio en el que se mueve nuestro planeta y todo el sistema solar, y nada más. Conocemos la ocurrencia atribuida a un astronauta soviético, al regreso de su viaje por el cosmos: «¡He recorrido el espacio y no he encontrado por ninguna parte a Dios!».

Así que es importante que intentemos aclarar qué entendemos nosotros, los cristianos, cuando decimos «Padre nuestro que estás en los cielos», o cuando decimos que alguien «se ha ido al cielo». La Biblia se adapta, en estos casos, al modo de hablar popular (también lo hacemos actualmente, en la era científica, cuando decimos que el sol «sale» o «se pone»); pero ella bien sabe y enseña que Dios «está en el cielo, en la tierra y en todo lugar», que es Él quien «ha creado los cielos», y si los ha creado no puede estar «encerrado» en ellos. Que Dios esté «en los cielos» significa que «habita en una luz inaccesible»; que dista de nosotros «cuanto el cielo se eleva sobre la tierra».

Asimismo nosotros, los cristianos, estamos de acuerdo en decir que el cielo, como lugar de la morada de Dios, es más un estado que un lugar. Cuando se habla de él, carece de sentido alguno decir en lo alto o abajo. Con esto no estamos afirmando que el paraíso no existe, sino sólo que a nosotros nos faltan las categorías para poderlo representar. Pidamos a una persona completamente ciega de nacimiento que nos describa qué son los colores: el rojo, el verde, el azul… No podrá decir absolutamente nada, ni otro será capaz de explicárselo, pues los colores se perciben sólo con la vista. Así nos ocurre respecto al más allá y la vida eterna, que están fuera del espacio y del tiempo.

A la luz de lo que hemos dicho, ¿qué significa proclamar que Jesús «subió al cielo»? La respuesta la encontramos en el Credo: «Subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre». Que Cristo haya subido al cielo significa que «está sentado a la derecha del Padre», esto es, que también como hombre ha entrado en el mundo de Dios; que ha sido constituido, como dice san Pablo en la segunda lectura, Señor y cabeza de todas las cosas. En nuestro caso, «ir al cielo» o «al paraíso» significa ir a estar «con Cristo» (Fil 1,23). Nuestro verdadero cielo es Cristo resucitado, con quien iremos a encontrarnos y a hacer «cuerpo» después de nuestra resurrección, y de modo provisional e imperfecto inmediatamente después de la muerte. Se objeta a veces que sin embargo nadie ha vuelto del más allá para asegurarnos que existe de verdad y que no se trata sólo de una piadosa ilusión. ¡No es verdad! Hay alguien que cada día, en la Eucaristía, regresa del más allá para darnos garantías y renovar sus promesas, si sabemos reconocerle.

Las palabras del ángel: «Galileos, ¿qué hacéis mirando al cielo?», contienen también un reproche velado: no hay que quedarse mirando al cielo y especulando sobre el más allá, sino más bien vivir en espera del retorno [de Jesús], proseguir su misión, llevar su Evangelio hasta los confines de la tierra, mejorar la vida misma en la tierra. Él ha subido al cielo, pero sin dejar la tierra. Sólo ha salido de nuestro campo visual. Precisamente en el pasaje evangélico Él mismo nos asegura: «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Autor: P. Raniero Cantalamessa, ofmcap
[Traducción del original italiano por Marta Lago]

Imagen | Publicado el por | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario